5/5/09

Condiciones que deben cumplir los donantes de sangre

Para donar sangre tenés que tener más de 18 y menos de 65 años, si sos varón deberás pesar más de 55 kilos y si sos mujercita, más de 50.
No tenés que haber sufrido mal de chagas, hepatitis, tuberculosis, hemorragias ni úlcera duodenal.
No debés convalecer paludismo, brucelosis, sífilis, afecciones renales, insuficiencia cardíaca o coronaria, estados alérgicos o asmáticos, enfermedades en la piel, hiper ni hipotiroidismo.
Tampoco podrás donar sangre si tenés SIDA, si te drogás por vía endovenosa, si tenés un comportamiento sexual promiscuo (esto ante la duda que no sepas si te acostaste con alguien que pueda haberte contagiado de alguna enfermedad venérea), si sos hemofílico o si estás siendo tratado con hormonas de crecimiento.
Si tuviste gripe, anginas, te sacaron una muela, recibiste la vacuna antitetánica, antigripal o antidiftérica, o si consumiste aspirinas, no donés sangre hasta tanto no transcurra una semana.
Evitá donar sangre por dos semanas después de haber recibido la vacuna contra el sarampión, poliomilitis, paperas, fiebre amarilla o rabia. Abstenete por un mes después de recibir la vacuna contra la rubéola; por dos, luego de haber donado sangre; por tres, luego de una cirugía menor; por seis, tras una cirugía mayor; por un año, luego de una tranfusión de sangre o hemoderivados.
Para donar sangre deberás dejar pasar un año luego de hacerte un tatuaje, alguna perforación corporal o acupuntura.
No podés donar sangre si estás amamantando ni si estás en los días de mayor hemorragia de tu menstruación.
Deberás esperar dos días hasta terminar tu tratamiento con antibióticos.
Para donar sangre te tenés que acercar al banco de sangre habiendo ingerido algún alimento no graso, nunca en ayunas, pero sí alguna galletita sin grasa, pan o tostadas, un té, un café, mate con o sin azucar.
Finalmente, tenés que tener un corazón lo suficientemente noble como para donar sangre sin que nadie te lo pida, simplemente dar para el que pueda llegar a necesitar.
Julio hacía eso, donaba casi medio litro de su combustible dos o tres veces al año. Desconozco si científicamente está comprobado que al cuerpo del donante le beneficia en algo, pero Julio asegura que le hacía bien.

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