Té de de manzanilla con anís, dulce de membrillo, la ventana de la sala abierta y generosa al viento que trae la lluvia.El árbol del patio de al lado ya muestra unos tentadores ramilletes de nísperos y el otro de más acá una rosa china rosada.
Cierro los ojos para ejercitar mis oídos y escucho el motor de un auto, el trino de los pájaros y el aviso de un mensaje nuevo en mi celular.
No llueve más.
Estoy lista para lo que viene (que venga lo que venga, acá esto yo).
1 también se suspendieron y dejaron su opinión:
Ah... la siesta. La lluvia. Nada que me guste tanto como el olor a tierra mojada en ese horario. Y aunque tengas mil que hacer, siempre una siesta de por medio. Gracias por teletransportarme a Gchú, a tu casita por un rato :-)
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