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27/12/14

a mis veinte y diez

Cumplí 30 años el viernes 5 de diciembre. Antonia ya llevaba seis meses acá adentro, creciendo sin inconvenientes y haciéndose sentir a pataditas desde temprano; y yo me sentía verdaderamente plena, feliz. Recibí el desayuno en la cama, con las voces más lindas del mundo cantándome el "Feliz cumpleaños"; la imagen no se me borrará en la vida: Damián, parado en el umbral de la puerta de la habitación, sostenía la guitarra con una mano mientras Miguelina rasgueaba como podía con sus deditos gordos.
Desbordé de amor. Quise comérmelos a besos.
A todo esto, el celular vibraba anunciando la llegada de un mensaje tras otro al grupo "Locutores" que tenemos con mis amigos Mario y José en Whats app, me gastaban a más no poder, a sabiendas que había comenzado el día del año en el que me siento una reina y, jactándose de haber estado conmigo en las últimas diez ediciones, me torturaron con recuerdos que me sonrojaban, me irritaban y me también daban mucha risa. Portan una memoria envidiable y de una manera de decir las cosas que hace que los quiera mandar a la mierda y abrazarlos fuerte, todo al mismo tiempo.
Más tarde, pero siendo temprano aún, abrí mi cuenta de Facebook y encontré el mensaje de alguien a quién he visto contadas veces pero que está entre mis contactos por ser alguien a quien mi papá conoció y aconsejó en cuestiones del campo. "Tu viejo te está sonriendo desde el cielo", me dijo. Y eso, exactamente eso fue lo que sentí durante todo el día: su sonrisa y su mirada mancita siempre conmigo.
¿Cómo no eternizar tanta felicidad? ¿Cómo no celebrarlo?
Esa misma mañana tenía turno con mi ginecólogo, y sería otro regalo invaluable ver a mi niña y escuchar cómo su corazón, tan chiquitito, latía con la velocidad de quién se emociona por llegar a la meta. Tenía tiempo, así que antes de ir a la clínica entré a la Catedral donde ya habían armado el pesebre, y me arrodillé agradecida frente al Niño. Pocas veces en mi vida sentí tantas ganas de dar las gracias. Así que eso hice, decir gracias, gracias, gracias. Insistentemente, sí, porque me daba la sensación de estar quedándome corta.
En una de esas tantas charlas de pasillo en la facu alguien observó que la gente se saca fotos en los momentos felices, nunca en los tristes. Será una zoncera, pero es verdad, y supongo que tendrá que ver con cierta necesidad de detener la fugacidad del tiempo alegre (ya que el tiempo triste es demorón en irse). Dejar plasmada la felicidad en un foto es una manera de eternizarla.
Eso fue lo que le pedí a Jerónimo, que es un excelente fotógrafo, y a Natalia, productora de moda y dulce mujer: ayuda para preservar este instante feliz.
Damián me acompañó en la idea, dijo que ese sería su regalo para mis treinta.
Juliana, de Senderos del Monte, me abrió las puertas de esa mágica reserva que es un tesorito del litoral para que sea el entorno.
Florencia se encargó de ocultar defectos y resaltar lo bueno con la técnica y el arte del maquillaje, mientras que Rosario se abocó a crearme rizos de Deméter* en el pelo.



*La asociación con la diosa griega no fue mía, sino de mi profesora de Literatura de la secundaria, Marta Ledri.



1/6/14

de criollas, dancing y urquizo

Todos los días se aprende algo nuevo. Alguien nos sentenció con esa premisa una vez y desde entonces nadie la cuestiona; por el contrario, se la repite como al Padrenuestro, sin detenerse a pensar demasiado en lo que se está diciendo. ¿De verdad aprendemos algo nuevo todos los días? No se, es probable, incluso que aprendamos más de una sola cosa por día, como también puede que pasen días sin que aportemos demasiado a nuestro capital intelectual. Depende. De lo que sí estoy convencida es de que todos los días ocurren hechos suspensivos. Vivimos a mil y no tenemos tiempo para detenernos en aquella pavadita que nos llamó la atención, que nos causó sorpresa y que por un ratito nos sacó de donde estábamos y nos elevó. Seguimos de largo.
Borges lo dijo mejor: “Entre cada tarde y cada mañana ocurren hechos que es una vergüenza ignorar”.
Sin conocer esta frase y sin estar demasiado convencida de tener material, hace cinco años armé este blog con la idea de escribir sobre esos mundos lo suficientemente poderosos como para suspenderme, pero sin ese carácter de cosa pública que tienen los hechos que son convertidos en noticias. Y acá me veo, bastante más grandecita que en el abril del 2009, medianamente convencida de que todos los días aprendemos algo.
Ayer, por dar un ejemplo, aprendí que si una quiere mandarinas no basta con ir a la frutería y pedir mandarinas, porque hay varios tipos de mandarinas y no valen todos lo mismo. Ayer aprendí que en lo de Chiche pueden conseguirse mandarinas "dancing", "urquizo" y "criollas". Las dancing son de un naranja hermosamente brilloso, las criollas tienen la piel finita y pegadita al cuerpo, mientras que las urquizo son esas más fáciles de pelar porque la cáscara está como suelta, como ropa que le queda grande.


31/12/13

a secas

No me salen palabras de despedida de año esta vez. Debe ser el calor que secó la poca inspiración que me trajo diciembre. Digo, por echarle la culpa a algo. Por romper esa costumbre de echármela siempre a mí.
Hubiera querido dejar acá unas lindas frases sobre lo que se fue y lo que vendrá, y que quien lo lea se emocione un poco, se identifique en algún momento y al final de todo hasta tenga la amabilidad de agradecer mis palabras y ponderar mi prosa.
Nada de eso, este 31 de diciembre no me sale decir nada que no haya dicho ya, o que no hayan dicho otros. Si lo intento, quien me lee no hará más que perder el tiempo leyendo cosas que ya leyó - un poco más estiradas o más duras o más líquidas - pero las mismas al fin. 
Hasta el próximo año, lectores, que espero nos siga suspendiendo por acá. Que no dejemos de asombrarnos, ni de escribir, ni de leer.


2/2/13

cambio de personalidad

Sólo bastó que dejáramos de ser quienes éramos para ponernos a jugar. La profe de inglés con un embarazo de cuatro meses, el arquitecto aficionado por el bikepolo y la periodista, jamás lo hubieran hecho. Pero la muñeca pepona, el malo de la película de Scream y la ratona, sí.

6/12/12

recuerdos


No había opción, había que abrir cajones y placares, cajas, bolsas y más bolsas. La casa de mamá tenía que dejar de ser el depósito de las cosas que se guardan por si acaso. Tenía que pasar algo así para que de una vez por todas me hiciera cargo de mis trastos y aceptara que aquello que no usé en dos años no lo voy a usar más, o me trajera a casa lo que por alguna razón no me soltaba.
Para organizarme mejor dispuse tres montoncitos: el de las cosas para regalar, el de las cosas para tirar y el de las cosas para llevarme a casa. Parecía sencillo, sin embargo, cada objeto con el que me reencontraba desempolvaba recuerdos y como meterse en los vericuetos de la memoria lleva tiempo, la tarea consumió dos tardes.
Hay muchas razones por las cuales la gente se empecina en guardar ciertos objetos: porque se supone que pueden ser de utilidad en un futuro, porque tienen valor material, o porque pertenecieron a seres que ya no están y a falta de ellos preservan algo de lo que dejaron; sin embargo, creo que el motivo principal por el cual la gente se resiste a deshacerse de algunas cosas son los recuerdos lindos. Sin ir más lejos, recordar los momentos en los que la pasamos bien son la razón de ser de las fotos.
Visto de esta manera, tener que haber invertido dos tardes en resolver qué hacer con tantas cosas que guardé me indica que pasé muchos ratos agradables, lo suficientemente agradables como para haber querido atesorarlos.
De todos modos, esa cantidad de papeles y chucherías no podían quedar allí y debía ponerme firme en la selección. Fui despiadada con los souvenirs de los bautismos de mis primos más chicos y con las últimas carpetas del colegio secundario pero no pude deshacerme de un cuadernito con mis primeros dibujos en el jardín de infantes, supongo que lo guardé con la idea de mostrárselo a Miguelina algún día. A las muñecas Barbies, aunque en unos años mi hija las considere un montón de plástico viejo, tampoco las pude regalar. Me traje a casa un par de álbumes llenos de fotos con gente que ya no viene a mis cumpleaños, con la idea de tirarlos a la basura en un par de meses; y mis primeras notas publicadas, porque esa emoción no tiene parangón.
Con cada decisión reviví charlas, frases puntuales que alguna vez alguien me dijo. Sensaciones. El olor a crema de coco de aquel verano con las chicas en Las Cañas. Los nervios incontenibles de los primeros días de ese noviazgo. El ramito de flores robadas. Un consejo de Luisina. Las lágrimas hirviendo en el pasillo del colegio. La canción que estaba de moda. El calor de las planchitas para el pelo antes de los cumpleaños de 15, en la casa de la Glon. El flash del boliche de Rocamora y Andrade; y más acá, la primera clase de locución y las caras afeitadas de quienes hoy siguen siendo mis amigos.
Despojarse, esa era la idea. Parar un rato, echar una mirada hacia atrás y volver, que al camino hay que seguirlo marcando y más adelante habrá nuevos montoncitos adónde acopiar trastos. Y como siempre ocurre, estarán los que a falta de valor afectivo se regalan; los que rotulados como basura se tiran, y los que por alguna razón no te sueltan.


Con la Glon, Celi, Ana, la negra y Lu en el bar del colegio. 

25/10/12

28 de septiembre

Poco tiempo después alguien le diría que ese era el día del hincha de River, pero hasta pasado el mediodía no sólo desconocía ese dato sino cualquier otro que tuviera que ver con esa fecha pues ese era para ella un día como cualquier otro. En realidad no como cualquier otro, sino como esos días que no le recordaban a nada ni a nadie. No había cumpleaños, ni aniversarios ese día. Tampoco era feriado, ni cambio de estación. De no ser por aquello que sucedió, hubiera llegado la noche y ese hubiera pasado simplemente como un día más.
Pero quisieron las cosas que ese día se le cambiara la vida.
Después de una ligera ecografía tomaron asiento, el médico corroboró la fecha agudizando la vista frente a un almanaque de escritorio y le dijo sin preámbulos: "Tu bebé va a nacer hoy"; mirando esta vez también al hombre que venía acompañándola en cada una de las consultas agregó: "Vengan como a las cinco de la tarde que a las y media hacemos la cesárea".
Dos oraciones convirtieron ese día hasta el momento tan zonzo, en el más emocionante de todos. 
La siesta duró un siglo. 
Solos en la habitación (donde había empezado todo) se miraron a los ojos, casi no hablaron, se quitaron los zapatos y se recostaron, se abrazaron nerviosos, ella lloró un poco y creo que a él se le mojaron los ojos. También se sacaron fotos, porque en las próximas ya no habría panza y estaban acostumbrados a la panza; y luego rezaron, él arrimó su frente a la de ella, se tomaron fuerte de las manos y pidieron al cielo tranquilidad, gracia que llegó junto a la certeza de que todo iba a andar bien.
Miguelina viene llegando, recordó. Al fin lo imaginado tendría rostro, tendría olor.
Ese día, que había comenzado como cualquier otro, se fue sin que se diera cuenta. No supo cuándo amaneció de nuevo. No supo ni quiso saber nada de lo que ocurría allá afuera. 
Creía conocer el amor, estaba convencida de que lo había experimentado, que reconocía sus síntomas, pero cuando la vio por primera vez entendió que nada de lo antes sentido se comparaba con eso que ahora sentía. Esta vez el amor la desbordaba, le brotaba convertido en lágrimas y en leche. No le cabía dentro.
Ese día sintió que trascendía. 

9/3/12

canciones del gajo al suelo

No existe otra especie sobre la tierra capaz de crear, sólo los seres humanos tienen creatividad y llegan a ser artistas. El hombre pinta, esculpe, toma fotografías, escribe poesías, cuentos, ensayos, novelas... dibuja, baila, canta, compone canciones, confecciona instrumentos, inventa recetas, decora tortas, hogares y salones de fiesta. También restaura muebles, recicla antigüedades. Es capaz de disponer de modo estético las plantas y los árboles en un jardín. Seguro me falta algo.
A veces me pregunto si, dejando de lado a quienes llegan a hacerse conocidos por realizar alguna de estas actividades, existe hombre o mujer que jamás haya creado.
Pareceré babosa, pero yo creo que soy justa.
Tengo la dicha de compartir los días con un artista, uno de esos que cantan y componen canciones con la guitarra. Uno que de tanto insistir con aprender, codearse con músicos, hacerle caso a eso que le sale de adentro y de la nada; que de tanto esquivar piedras, de jugarse pasando de un proyecto consolidado a otro que sólo estaba en su cabeza, y de descartar amores que no lo apoyaban, terminó sacando un disco.

Y lo presenta...

En Gualeguaychú


Y en Cedelu

http://www.damianlemes.com.ar/

20/1/12

sin etiqueta

Hace unos meses me hice una cuenta en Facebook y unos cuantos se sorprendieron, y yo también; pero ayer decidí cerrarla y la cerré.
Debo reconocer que hubo cosas que me gustaron, como acceder de manera tan sencilla a fotos que de no tener Feceboook me tendrían que haber enviado, o aquel día que tuve record de visitas en este blog, porque lo promocioné en mi muro. Pero nunca llegué a sentirme demasiado cómoda. Navegaba con desconfianza como cuando camino por ciudades grandes o barrios oscuros. No sabía qué solicitudes de amistad aceptar porque se me nublaron los límites de mi relación con la gente. Me daba cosa no aceptar a los oyentes pero a la vez me parecía exagerado tildarlos de amigos; que tenga el mismo permiso para ver mis fotos la Glon, Chuli, Marbot y la tía Marga, que una ex compañera del colegio secundario que vi por última vez la noche de la recepción.
Encontré cosas interesantes, de repente en el muro aparecía un hermoso texto de Clara, pero rodeado de mucha información extra, ajena y paralela en cada recoveco de la pantalla y me daba fiaca leerlo. Me apabullaba.
Me dio la sensación de estar dentro de una mega vidriera, que se modifica a cada rato, que te exige estar parada frente a ella para no perderte de nada. Mucho, mucho, mucho de todo, pero poco verdaderamente interesante.
Si el objetivo es estar en contacto con alguien, lo estaré si esa persona es parte de mis afectos y ya. Si alguien quiere contactarse conmigo, si de verdad tiene interés en decirme o mostrarme una foto, tengo correo electrónico, teléfono celular, blog y Twitter; ya es demasiado.
Si pasaron años sin ver a aquella amiguita del jardín Gurilandia, por algo fue. No hubo amistad en 20 años, ¿por qué habría de haberla a partir de un click?

Lo bueno es que lo probé y hoy no digo no porque no, como esa gente que dice que una comida no le gusta y sin embargo nunca comió un bocado. En este caso creo haber ingerido un buen bocado de Facebook, veré si en otro momento reincido en el menú, pero por el momento no.

15/1/12

carta de presentación

Cuando un niño se encuentra con otro por primera vez, en la playa por ejemplo, y deciden de repente hacerse amigos aunque no más sea por esa tarde y jugar juntos, intentan conocerse preguntándose mutuamente cosas tales como "cuál es tu color preferido" y arman castillos en la arena y comparten juguetes.
A la hora de separarse se despiden y regresa cada cual a su casa sin haberse interesado jamás en esas cosas aburridas que preguntan los adultos, como los apellidos.

Si un niño (o un adulto) me pregunta cuál es mi color preferido, le contesto "el naranja".





30/12/11

balance bloggero

Comencé el 2011 indignándome con incongruencias que se me hacen inadmisibles y riéndome de la gente que no admite su responsabilidad ante el exceso de peso que refleja la balanza.
En febrero titulé lo imposible; y como ya había avisado que en abril me casaba, en el trabajo fueron preparándome para la boda.
En marzo Gualeguaychú vivió las últimas noches de carnaval, las del carnaval grande, famoso y opulento y las del otro, el carnaval de siempre.
Abril fue maravilloso, tomé la decisión más importante y hermosamente suspensiva de mi vida, y como si eso no alcanzara salimos a la deriva sin reservas ni mapas marcados a darnos muchos besos.
Mayo fue el último mes que tuvimos albahaca, y alcanzó para todos. Después llegó el invierno y se heló.
En junio cayeron dos cosas que tiempo atrás no hubiéramos imaginado ver caer: ceniza volcánica en el litoral y River Plate a la B.
En julio volví al Palmar, llegué a sentarme muy cerca de un carpincho y eso bastó para volver a enamorarme de mi provincia.
En agosto la revolución vino del lado laboral; de golpe y porrazo me encontré conduciendo el programa periodístico de la tarde: Más tarde que nunca, con todo el cagazo de toda primera vez.

En esta parte del mundo septiembre trae consigo la primavera, y supongo que habrá sido ese renacer de las cosas vivas que agudizó mis sentidos aquel jueves.
Y la vida siguió despabilándose en octubre, sobre todo el decimoprimer día de ese mes cuando llegó Yamandú.
Noviembre trajo la lluvia, y cuando paró. ¿Paró?. Hubo cosas que no volvieron a ser iguales que antes. Ese mes sonaron acordeones en el cielo y algo en mí también cambió. Será por eso, no se, que volví a hacer cosas que ya no hacía.
Todo, aunque aveces parezca al revés, tiene que ver con la vida.
Diciembre tiene que ver con la mía. Cumplí 27 en el 2011 y eso ya me sonó a casi 30.


Nadie miente cuando dicen "el año pasó volando", queriendo decir en realidad que pasó (volando) rápido. Esa es la sensación que nos da llegar a los últimos días del almanaque. Mejor así, quiere decir que no nos hemos gastado los días sentados bajo un higuera viendo la vida pasar, sino que hemos hecho cosas. Los anuarios y balances sirven para eso, creo yo. Recordar qué hicimos, pensar qué dejamos para el año que viene, caer en la cuenta de que hay cosas impensadas que finalmente pasan y sin embargo acá seguimos... en pie.

Chin chin por este 2011 y que el 2012 nos suspenda un rato cada día.



20/12/11

cada cosa en su lugar


Nadie cuestiona la presencia de pelos en los cuerpos, 
de última, los menos estéticos se depilan y ya; 
pero guarda si aparece uno en la sopa...
Hoy, las chicas de la radio recibimos regalos
que nos sonrojaron los cachetes.

Todo objeto pierde respeto, y en ciertos casos su utilidad, si no está donde el entorno cultural al que pertenece indica que debería estar. No sé en otros países del mundo, pero en el que vivo, los chupetines fálicos quedan bien en las despedidas de soltera, pero no en los estudios de las radios.
De todos modos, bienvenidas sean las cosas desubicadas que nos descolocan, porque es una forma de suspenderse, de salir de la aburrida normalidad de los días. 
Ojalá la vida nos haga abrir grande los ojos y poner la boca en forma de "o" seguidito.



18/9/11

vivo

Abro la puerta que da a la calle y salgo, a pie. A las ocho tengo que estar en la radio y son las menos diez, así que acelero el paso. El aire es cálido, denso, húmedo; todo indica que más tarde va a llover. Me gusta la lluvia; me gusta cómo se ve; me gusta cómo se escucha; me gusta como huele, me gusta cómo me moja. Siento el sol, suave, despegándome los párpados. Lo dejo hacer. Me entrego. Respiro. Me lleno de viernes. A media cuadra veo a Chiche cargando cajones de acelga. "Buen día locutora" me grita;  y las otras dos personas que caminan por la cuadra se dan vuelta y miran. Buen día Chiche. Sigo caminando, escucho mis pasos, mis latidos y ese ruidito que hacen las chapitas de mis aros cuando se chocan. Sonrío, todo me dice que estoy viva y me gusta darme cuenta, y me gusta dar las gracias. Entiendo que lo que estoy viviendo es único, que la rutina no existe, que nada se repite. Que el ritmo de mis pasos el lunes no serán iguales, que el martes puede que esté nublado, que el miércoles quizás no me cruce a Chiche cargando acelgas, que el jueves no me pondré estos aros, que el próximo viernes quizás no esté.

18/6/11

seguros gracias a los terceros

"Ahora pensamos que las calles son peligrosas y no dejamos bajar a jugar a los niños,
pero son peligrosas porque no hay niños. La seguridad no la da la policía,
ni las cámaras sino el que haya gente en las calles, niños jugando".
 Psicopedagogo italiano Francesco Tonucci (Frato)

Hace tiempo vengo pensando en esta frase que llegó a mí como firma de alguien que no conozco en una cadena de mails. Lo que dice Tonucci es lindo y puede que tenga razón, pero hasta cierto punto. Creo que no alcanza con que haya gente para que un lugar sea seguro, hace falta gente comprometida con el otro. 
Digo esto porque muchas veces he escuchado relatos sobre asaltos ocurridos a la vista de todos, y que sin embargo nadie hace nada para ayudar a la víctima. En parte por temor a ser víctimas de una emboscada para ser asaltados ellos mismos, y en parte porque lo que importa es el problema propio y los demás que revienten.
Por más rejas y alarmas instaladas, tarde o temprano tenemos que salir a la calle, todos, nadie escapa; y ahí no hay barrotes que nos aíslen ni sistemas electrónicos de seguridad que nos alerten. En la mayoría de los casos tampoco hay policías. Afuera, los ciudadanos nos tenemos a nosotros mismos.

14/6/11

comiendo sobre Mondrian

La computadora desde la que escribo en este momento está apoyada sobre unas lineas rectas de dos centímetros de ancho, de color negro, que dividen al rojo del amarillo, de un poco de azul y de bastante blanco.

Colores y formas básicas. Todo aparenta simpleza pero en esa simpleza se esconde una gran complejidad. Su creador, Pieter Mondrian, demoró 30 años en lograr estas composiciones, y una vez que las encontró definió un estilo nuevo y único: El neoplasticismo.
Buscando en Internet descubrí que hay quienes visten a Mondrian, hay quienes calzan a Mondrian, quienes guardan objetos en Mondrián, quienes se trasladan en Mondrian, quienes se iluminan con Mondrian y quienes hasta viven en un Mondrian.




En casa comemos sobre Mondrian
Damián y su papá


28/5/11

las comas valen fortuna

Esa noche cuando fui a visitar a mis padres, presencié un mal entendido entre mi hermana y sus amigos culpa de una coma mal puesta, o nunca puesta.
El mensaje de texto que mi hermana y su esposo habían recibido mientras viajaban de Buenos Aires a Gualeguaychú decía: "Si hacemos algo los contamos?", por lo que mi cuñado entendió que los amigos aún no habían resuelto hacer algo y querían saber si en caso de hacer algo, contaban con ellos. Así como también entendió que tras haberles contestado que los cuenten, sus amigos iban a avisarles si hacían algo.
Habiendo pasado demasiado tiempo y notar que nadie avisaba nada, llamaron a los amigos. Éstos les dijeron que ya estaban haciendo el asado y que, como habían quedado, los estaban esperando.
De manera que aquel mensaje que recibieron durante el viaje se debió haber escrito así: "Sí, hacemos algo. Los contamos?"

A raíz de tal confusión mi cuñado recordó un ingenioso texto sobre un testamento que sirve para demostrar cómo una coma puede cambiar la intención.

El original decía: Dejo mi fortuna, a mi hijo Juan no a Pedro tampoco al doctor nunca a los Jesuitas.

Luego de leerlo, el hijo Juan colocó las comas de tal manera que la fortuna quedó para él: Dejo mi fortuna a mi hijo Juan, no a Pedro, tampoco al doctor, nunca a los Jesuitas.

Sin embargo, Pedro también pudo dejar todo a su favor gracias a las comas: Dejo mi fortuna, a mi hijo Juan no, a Pedro, tampoco al doctor, nunca a los Jesuitas.

El doctor también: Dejo mi fortuna, a mi hijo Juan no, a Pedro tampoco, al doctor, nunca a los Jesuitas.

Y los Jesuitas también!!!: Dejo mi fortuna, a mi hijo Juan no, a Pedro tampoco, al doctor nunca, a los Jesuitas.

Escribir no es joda. Los signos de puntuación no están al pedo. Por ese mensaje mal redactado mi cuñado se fue al asado habiendo comido ya dos milanesas.

22/12/10

a Dios le faltó marketing

Cómo puede competir la imagen de un bebé pobre, posiblemente flaquito, seguramente moreno, recostado entre pajas; con la de un señor gordote, con barba reluciente y blanca, que vuela por el cielo estrellado en su trineo tirado por renos y cargado de regalos.

A Dios le faltó marketing.

Imaginemos a un niño frente al bebé vacío de todo y frente al viejo dadivoso y adivinemos a cuál de los dos se acerca. 

Sin embargo, la Navidad no es más que la celebración del nacimiento de ese niño (sin juguetes para dar), hace 2010 años, que los cristianos consideramos que se trata del mismísimo Dios. 

Parece mentira, pero así es la cosa.



13/12/10

ningún ser humano es ilegal

"Vuestro Cristo es judío. Vuestro coche es japonés. Vuestra pizza es italiana. Vuestra democracia, griega. Vuestro café, brasileño. Vuestra fiesta, turca. Vuestros números, árabes. Vuestras letras, latinas. Sólo vuestro vecino es extranjero".

La frase es de Hanna Mamzer, y fue citada por Zygmunt Bauman, en” Identidad” (Ed.Losada, 2005, p. 64). La encontré en el blog de Gabriel Chausovsky, uno de los principales especialistas del país en Derecho de la extranjería –cátedra que dictaba en la Universidad Nacional del Litoral– y defensor de la migración como derecho humano, que falleció en Paraná hace poco. La encontré leyendo la columna de Eliezer Budazoff, en Diario UNO de Entre Ríos, "El atroz encanto de echarle la culpa a los bolivianos".
También recomiendo la de Tirso Fiorotto "La cobardía de los gobiernos sigue masacrando a los pobres".

4/12/10

yo creo

La Fe se vive de manera diferente en cada clase social. No existe 0KM que en el parabrisas trasero tenga una inscripción que diga que Dios es amor.

Tampoco creo que este hombre haya participado de la misa de Corpus Christi en la Catedral.

29/10/10

la muerte

¿Acaso asusta nombrarla?
¿Por qué algunos dicen "la desaparición física" si justamente lo que queda del ser antes vivo es su cuerpo? Ya  innerte y dehabitado pero un cuerpo al fin.
Un sinsentido.
Lo que se va es otra cosa. Algunos le llamarán alma, o espíritu.
Lo que se va es presisamente el ser, que se valía de aquel cuerpo para mamar, para llorar, para comer, para andar, agarrar, apretar, escribir, gritar, matar, hablar, parir, amar. Y después de todo morir, eso que los seres libres no elegimos.
Hasta la muerte de aquel que consideramos el más repudiable nos conmueve; porque tarde o temprano también nos llegará a nosotros, y la incertidumbre más grande de esta vida es que no sabemos cómo ni cuándo.
¿Y los suicidios? No creo en la libertad de los suicidas, creo que son presos de una angustia desesperante, que se manifiesta en el cuerpo y de ahi el deseo de terminar con él.
Cuerpomateria.
Cuerpodebilidad.
Cuerpocarcel.