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14/11/14

canción para este viernes a mitad de la espera

...muerta de miedo le rogaba al cielo que te deje llegar lejos, mucho más que yo.

8/10/14

para que algún día leas

Amo esos ojos (tus ojos) que me miran como nunca nadie me había mirado antes.
Amo esos abrazos gorditos en mi cuello,
                                                                y esas caricias de tu piel nueva con mi piel curtida. Tus manitos torpes, como espuma. Este amor blando, puro y suave que me desmorona.

Amé saberte dentro de mí.
Sentir tus movimientos, cantándonos.
Esperarte al sol imaginándome tu voz y preparando mi cuerpo y mi alma entera para recibirte, porque sabía que me necesitabas toda.
Amo locamente ser mamá, pero más amo que vos, rusita linda, me lo digas.
Prometo acudir a vos siempre que me llames, como hacés ahora, escandalosa, para mostrarme las "mumas" y las brujas. Seguiremos saboreando ensaladas para que papá se pregunte qué le encontramos de rico, y preparando las tortas de su cumpleaños. Y vamos a salir a caminar agarraditas de las manos hasta llegar a la plaza. 
                      Descubriendo el mundo a cada paso.
Y cuando ya no te interesen las hamacas nos sentaremos a charlar, a reír y llorar; y compraremos helado. 
           De frutos del bosque, de dulce de leche y de sambayón. 

Te amo y amo todo lo que implica ser tu mamá: las horas de sueño interrumpidas, las corridas al hospital, los temores, los pañales, el cansancio y sus ojeras, mis renuncias, el desorden en la casa, la ropa sin planchar, los crayones (siempre tan cerca de las paredes). Todo.

Abrazo gordito


31/12/13

a secas

No me salen palabras de despedida de año esta vez. Debe ser el calor que secó la poca inspiración que me trajo diciembre. Digo, por echarle la culpa a algo. Por romper esa costumbre de echármela siempre a mí.
Hubiera querido dejar acá unas lindas frases sobre lo que se fue y lo que vendrá, y que quien lo lea se emocione un poco, se identifique en algún momento y al final de todo hasta tenga la amabilidad de agradecer mis palabras y ponderar mi prosa.
Nada de eso, este 31 de diciembre no me sale decir nada que no haya dicho ya, o que no hayan dicho otros. Si lo intento, quien me lee no hará más que perder el tiempo leyendo cosas que ya leyó - un poco más estiradas o más duras o más líquidas - pero las mismas al fin. 
Hasta el próximo año, lectores, que espero nos siga suspendiendo por acá. Que no dejemos de asombrarnos, ni de escribir, ni de leer.


22/5/13

del patio a la salsa

Ya lo he dicho: yo de botánica, cero. Distingo apenas un par de especies arbóreas y las flores, a excepción de las más conocidas, se me confunden todas. Creo que de niña no me cultivaron el interés por esta parte de  la creación, sí el respeto, sí el cuidado, pero la instrucción fue poca y nunca nada que estuviera aferrado a la tierra alcanzó a maravillarme.
Una vez plantamos un árbol en el patio del colegio, pero el proyecto fue tan colectivo que se diluyó. Fuimos todos y por lo tanto nadie en particular (y menos yo). No recuerdo de qué especie se trataba y nunca me acordé de observar cómo crecía. No sabría decir exactamente dónde está, si es que aún está. También tuvimos una huerta. Todos los terceros grados cuidaban una durante el año. Yo prefería sacar los yuyos con un cuchillo viejo de mi abuela y abocarme más bien a la confección y mantenimiento del espantapájaros.
Sin embargo ahora, que estoy grande y sentada al lado de la ventana que da al patio, me conmueve ver tres frutos rojos agobiando con su peso los gajos de la planta de morrón que yo misma planté. Sin tener ni la más mínima idea de cuál sería el lugar más apropiado y sin otorgarle mayor cuidado que el de echarle un poco de agua cuando pasaban días sin llover, nacieron morrones. Y son mis morrones, y los puedo cortar en cubitos  chiquititos y ponerlos en la ensalada como hago con los morrones que compro en lo de Chiche.
Es vida y es alimento que se ofrece generoso desde ese rincón de nuestro patio.




5/5/13

gotas

Una tarde que llovió, desde adentro miró hacia afuera. Por un momento también cerró los ojos. Procuró no pensar en ninguna melodía. El reto consistía en hacerlo después. 
Entonces escribió.


Es un ave extraña o un reptil voraz
que fagocita en picada 
sus inmóviles tangentes
de transparencia tenáz.

Mártires del trueno o de las mañanas
tendrán la muerte y la vida
en el romance del sol
con sus bellas amalgamas

Gota por gota va
mi reflejo enmudecido
para soltar su rugido
en un gigante de sal

Lento en la bajante siguen su destino
de calma en las grietas,
de vida en las lenguas,
de peine de linos

Comparten camino hermanas surgentes
y el salto en las correderas
eleva el arruyo
del canto simiente.


Gota por gota va
mi reflejo enmudecido
para soltar su rugido
en un gigante de sal

Damián Lemes



20/11/12

prueba y error

Benja

Dos días antes de su cuarto cumpleaños Benja tuvo una idea, pero no se la dijo a nadie. Benja quería saber algo y sólo la experiencia le daría la respuesta.
En la casa estaban él, su hermana de seis años y sus papás. Ninguno de ellos iba a inhibirlo, pues tenía con todos la confianza suficiente como para hacerlos partícipe del experimento, de arriesgarlo todo sin temor al fracaso. Ellos no iban a quererlo menos si la cosa no salía como la esperaba.
Entonces empezó a saltar. Saltó. Saltó otra vez. Dio un salto cortito, uno hacia adelante y otro con más envión. Saltó lo más alto que sus piernitas delgadas le permitieron y siguió saltando un rato más sin dejarse vencer por la fatiga que la tarea le provocaba.
-¡Qué bien, Benja!, le dijo el papá pensando que quizás el niño buscaba llamar la atención y necesitaba algunos aplausos, ¡qué bien!.
Pero Benja no pretendía recibir halagos.
Con la respiración agitada y en su media lengua se reconoció vencido y lamentó: ¡No puedo volar!

7/5/11

ALBAHACA PARA TODOS

Al descubrir el crimen del que había sido víctima mi albahaca traté inmediatamente de identificar al culpable. Tenía entre ceja y ceja a una babosa, que días antes vi desplazarse asquerosamente por la pared. Sabía que era ella, ¿sino quién? Y dispuesta a hacer justicia por mano propia, regresé con un paquete de sal fina.
Me metí el hambre y la sed de justicia en el paquete de sal cuando vi que quien se comía las hojas de mi albahaca no era una babosa sino una tucura.



Damián me sugirió que la agarrara de las patas traseras y la tirara al patio del vecino (macanudo), pero como prefiero evitar tener problemas con el barrio la dejé ahí, si total... hay albahaca para todos.


9/12/10

y Robledo Argentino Segundo Surcado

Batallas, personajes de la historia, lugares o fechas patrias. Aunque a veces no sepamos quién ganó, quién fue, dónde queda o qué pasó ese día, los nombres de las calles siempre corresponden a alguno de esos cuatro items.
Sin conocer todas, me arriesgo a afirmar que en Argentina no existe ciudad, por más pequeña que sea, que no tenga una calle llamada San Martín, una 25 de Mayo, otra 9 de Julio y otra Belgrano; a esta altura de la historia puede que tampoco escapen de tener su calle los ex presidentes Rivadavia, Sarmiento, Mitre, e incluso los más contemporaneos Yrigoyen y Perón.
Al ex presidente radical creí que correspondía la calle por la cual pedaleo de la radio a casa, pero unas cuadras más al norte me atacó la duda, como un bache en el asfalto.




¿Se escribe con la griega o con la latina?, ¿Corresponde un tramo a Hipólito y otro a la mujer que se puso al hombro la fundación en Gualeguaychú de la Guardería Nazareth, María Isabel "Toto" Méndez Casariego de Irigoyen? 
Unas cuadras más acá, o más allá (según) corroboré que en verdad se trataba del ex presidente.

  Pero la duda ortográfica seguía, y apenas tuve acceso a Internet, a Google y a Wikipedia, me la saqué.

Según las investigaciones de Roberto Etchepareborda, el apellido original de Juan Carlos Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Da Silva De Yrigoyen y Robledo Argentino Segundo Surcado, (para que vean los que se quejan de su segundo nombre), a diferencia del de Bernardo de Irigoyen, era "Hirigoyen", que signica "Ciudad de lo alto".
En el país vasco-francés la "h" se aspira como en inglés, mientras que en el país vasco-español no se pronuncia, por lo tanto el apellido Hirigoyen probablemente tiene su origen en Francia, mientras que sus variantes Yrigoyen e Irigoyen lo tienen en España.
El dirigente radical utilizaba "Yrigoyen" e "Irigoyen" indistintamente. El uso de "Yrigoyen", fue una utilización política de la cuarta década del siglo XX: Gabriel del Mazo, dirigente de FORJA, recomendaba usar el "Yrigoyen" en contraposición del "Irigoyen" que utilizaban los sectores que respondían a Marcelo T. de Alvear. En 1965, tras la investigación de Etchepareborda, la Academia Nacional de la Historia, se pronunció por nombrar a Yrigoyen, con la "y" inicial.

Dudo que la incoherencia de los carteles de la misma calle sea consecuencia de una puja entre simpatizantes de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina y alvearistas. Me inclino más a pensar que se trató de otra bestialidad que alimenta mi andar, y mi blog.

12/10/10

encontré un cerdo y una oveja en el patio de mi casa

Mi patio no es grande, y menos el sector con tierra.
Me senté al sol después de comer y me molestó la presencia de un yuyo desordenado entre el pastito lindo. De reojo lo descubrí.
No pude con mi genio, no pude ignorarlo y seguir. Tuve que arrancarlo y, parece mentira pero, una vez que saqué ese noté que había otro, y otro más allá.
Me acordé del mito aquel que dice que si arrancás una cana nacen otras siete. Bueno, algo así ocurrió con los yuyos desordenados esta siesta.
Los arranqué a todos y además despejé de cascotes y restos de escombros el sector de tierra que tiene el patio.
Cuando llegué a la zona de la albahaca mis ojos no podían creer lo que veían: una oveja. Por un instante creí que era el feto de algún bicharraco pero no, era una oveja, o más bien una ovejita. De plástico, chiquita y bastante fea como para pensar que haya sido juguete en el pasado, por eso supuse que quizás se trate de la pieza de un pesebre de mal gusto y que vaya a saber por qué razón llegó a mi albahaca.
Mis ojos no salían del asombro cuando veinte centímetros más allá encontré un chancho. Sin gracia e igual de pequeño y descolorido que la oveja. Entonces descarté la hipótesis del pesebre, pues hasta hacerse grande Cristo fue judío y los judíos no comen cerdos. Qué iba a hacer pues, un chancho en el establo aquel.
Pensé en la infancia de Damián, que transcurrió en la casa de al lado y me lo imaginé pequeño jugando a la granja. Pensé en los movimientos de la tierra. Recordé esas monedas que casi sin querer salir de la infancia enterramos con mi amiga Luisina en el Parque Unzué y me pregunté la cantidad de boludeces que debe haber bajo la tierra.
Y poniéndome más seria, pensé en el mastodonte que hallaron acá cerquita en abril de este año y en los investigadores del CONICET que excavaron un poco más la semana pasada. Intenté pero casi que no pude hacerme una idea clara de lo que debió haber sido lo que hoy llamamos Gualeguaychú hace miles de años, ocho mil antes de Cristo, diez mil antes que Damián y mi albahaca, antes de que llegaran los cerdos, las ovejas, los judios, el plástico, Luisina, yo... el CONICET. 



27/9/10

nada nuevo bajo el sol, ni bajo la lluvia

Cuando viajo del lado de la ventanilla y llueve, juego a "las carreras de gotas". Pavote y sano entretenimiento que consiste en ver cuál de las gotas que se deslizan por el vidrio atraviesa más rápido la superficie.

Tiene amplias posibilidades de resultar ganadora aquella gota que en su trayecto se fagocita a otras pequeñas gotitas que han quedado estancadas, porque de este modo la gota se hace más grande y más pesada.

Pero, lo que yo creía un entretenimiento casi exclusivamente mío, hoy descubrí que no lo era.

Resulta que en el White Gentlemen's Club de Londres, en Inglaterra (uno de los diez lugares más secretos del mundo según Yahoo News), dos caballeros se jugaron 3000 libras a ver cuál de dos gotas de lluvia resbalaba primero hasta el final de la ventana.

5/9/10

vto.

Supermercado.
Góndola de los lácteos.
Damián quiere llevar un queso "rico, con sabor a algo", para untar. Entiéndase: NO LIGTH
Sabina protesta por la cercanía de la fecha de vencimiento.
¡Quién se fija en eso! interviene Damián mientras se va chocho con su queso y el chango hacia otro sector.
Sabina se queda mirando los potes de yogurt y escucha que el señor que está parado al lado le pregunta a su mujer: "¿Llevo este queso?", y la mujer le responde: "Si gordo, pero fijate la fecha de vencimiento".

Conclusión: Ya se que dos casos en menos de tres minutos no es representativo y que más bien se trata de pura casualidad, pero de todos modos me animaría a afirmar que LOS HOMBRES NO MIRAN LA FECHA DE VENCIMIENTO.

11/8/10

clorofila

Cuando compramos el ginkgo biloba, en el vivero nos dijeron que cuando floreciera sus hojas iban a ser amarillas.
Jamás pensé que este árbol tuviera tan particular proceso de fotosíntesis.



Bienvenidos los pintores.

26/6/10

mi Osito

La de este viernes fue una noche helada, no menos de cero pero tampoco más de cuatro grados de temperatura; y la sensación térmica en la calle, con el vientito que se burlaba de cualquier refugio, era aún más baja.
Esperé donde los perros, pues ellos siempre saben encontrar la parte más fría del piso en verano y el sitio más calentito en invierno, que la gente de La Sincopada desarmara el escenario callejero.
En uno de los rincones del ingreso a una zapatería de calle 25 estaba Osito, un perro resfriado que no es de nadie en particular y es de todos a la vez. Fue raro/suspensivo encontrar un perro comunitario. Por un rato, al enterarme que de cierto modo también era mío sentí responsabilidad sobre él y lo mimé hasta que del escenario no quedó nada.


Al irme, Osito ya no era mío. ¿De quién será ahora? ¿De quién mañana?

2/6/10

la Sirena de los bomberos


En Argentina el día de los Bomberos Voluntarios se celebra el 2 de junio, por haber sido un 2 de junio cuando Tomás Liberti, vecino de la Boca e inmigrante Italiano, creó el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Boca. Era el año 1884.

Yo saludo a los bomberos cuando paso por el cuartel. En lo que llevo de vida estos hombres apagaron voluntariamente dos sustos. Uno más grande que otro. Fueron heroes de carne y hueso, sin capa y sin más poder sobrenatural que la abnegación.

Esta mañana fui a sacarles una foto para la página de la radio y de yapa me traje una en la que aparece Sirena, la rubia de collar rojo que desparrama pachorra al sol cada mañana y cada siesta en la puerta del cuartel.

Punto y aparte. Nobleza obliga saludar también en su día a los contadores públicos nacionales. De regalo: el problema del post anterior.

31/5/10

de fucsia, amarillo, verde y violeta claro

Este hombre se sentía tan pero tan feliz, que se puso a pintar los copitos de nieve a medida que bajaban del cielo pasando por su ventana. Primero me generó algo así como ternura, supongo. Después me colgué pensando en la felicidad, como meta que cuando llega se aleja para que la sigamos persiguiendo. Y eso está bueno. Es un estado sublime tan pasajero que apenas se deja empezar a saborear. Después se disuelve, como los copos de nieve, como azúcar, como sal. Me alegra ese hombre y recuerdo haber tenido ganas, otras veces y esta mañana, de pintar el mundo de fucsia, amarillo, verde y violeta claro. 

26/5/10

guau

"No hay peor cosa que el que se cree artista y no lo es", dijo Magnotta cuando le mostré esta foto que saqué la semana pasada, interrumpiendo una caminata con mi amiga Luisina por el Parque Unzué.

Estos perros de cemento, que siempre estuvieron pintados color bronce, están en el parque gualeguaychuense desde que tengo memoria. ¿Qué niño o niña no se subió a uno de los dos, imaginando que se trataba de caballos?. Son legendarios, como el tractor amarillo que está frente a Papaya. No sé si la decisión de "dalmatizarlos" fue de la Dirección de Espacios Verdes de la Municipalidad, o si se trata de un artista voluntario, chistoso, ingenioso y groncho. Quedan horribles. Si fuera niña (por no decir en la próxima caminata) me interesaría más subirme a ese arbol que se ve detrás.

22/5/10

en el marco del Bicentenario

El bicentenario me tiene harta.
Cuando crei que ya todo estaba hecho "en el marco del bicentenario", me encontré con una edición especial de pastillas Tic-Tac "por el Bicentenario"; en la cajita transparente había pastillitas blancas y celestes... y fue la gota que rebalsó el vaso.
¿Está mal? No deberían hartarme 200 años de Patria, sino llenarme de orgullo. ¿Y por qué no siento orgullo entonces?
En verdad, creo que nadie más volvió a gritar con la sangre en la voz ese "viva la Patria" como los hombres de mayo.
¿Qué es la Patria?, ¿Quién la ama?
¿A qué me exporta mayo de 1810? A los actos del colegio, el carbón en mi cara, al Himno interpretado en el piano por mi maestra de música, a las empanaditas calientes para las viejas sin dientes, a Moreno y "su misteriosa muerte en altamar", a la pintura del cabildo detrás de unos señores con galera, paraguas y damas con peinetones, a la lista de los hombres de la Primera Junta que había que memorizar para la prueba.
¿Qué tiene de especial, de orgullo, de privilegio, vivir el Bicentenario?

27/4/10

fotos suspensivas



Así se festeja el primer año de este blog. Gracias a Petra, Felix, Flor, Ana Inés, Manu, Marbot, Chuli, Lu, Fer y Dami por mandar sus fotos y a todos los que en algún momento se dejaron suspender en estos mundos: Gabi, Emiliano, Flaneur, José, Zarce, Clara, Pau, Juan Claus. Y a los que andan por acá sin dejar rastros, que en silencio vienen y se van y vuelven.

26/4/10

marcha en cuatro patas

El domingo 25 de abril fueron muchísimas, pero muchísimas, las personas que caminaron sobre el puente internacional General San Martín repudiando la presencia de la pastera Botnia UPM en el río Uruguay. Para verlo basta entrar a cualquier sitio Web de noticias donde hayan publicado la clásica foto de la marcha. En éste nos detenemos en otros detalles.

4/3/10

desilusión precoz

"Es malísimo andar de novio, te encariñás y después te dejan", reflexionó Vero, con sus escasos 10 años desparramada en la cama, panza arriba, la noche previa al comienzo de clases.
Gracias a la experiencia de su hermana adolescente esa noche Vero entendió que los príncipes azules no existen y prefirió soñar uno de otro color, "rojo" eligió: "De pelo oscuro, que le guste la música y sea de River".