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10/2/13

la fiesta


Como una piedra que alguien tira al río, el carnaval se propaga como ondas alrededor del corsódromo. El tranquilo barrio de vecinos que recién ahora están acostumbrándose a ver el pavimento en la puerta de su casa, convulsiona cada sábado de verano. Autos por doquier. Los quioscos y las despensas abiertos toda la noche. Pelucas de colores. Agentes de tránsito. La Policía. Los turistas preguntando cómo llegar. Y la música de las comparsas que no deja dormir, por eso es mejor sentarse en la vereda y sumarse a la fiesta.

Da la sensación de que Gualeguaychú todavía no puede creer lo que pasa. Desde que en Argentina se recuperó el feriado de Carnaval, esta ciudad del sur entrerriano se convirtió en el epicentro de los festejos. Por los tres accesos de la ciudad se ven entrar autos constantemente. Y tal “invasión” genera trabajo y alegría, pero también algún temor  (como cuando para algún encuentro familiar caen a la casa más parientes y amigos de lo imaginado), y entonces se escucha a la gente preguntarse si alcanzará el agua, si habrá cortes de luz, plata en los cajeros y dónde se alojarán todas estas personas.

El barrio del corsódromo verdaderamente se transforma, y por fuera del enrejado de la pasarela el carnaval también se festeja.

Kamarr se estaba yendo y Ará Yeví estaba lista para su turno. Faltaban cuatro minutos para la medianoche. Beto, en su puesto de venta de cotillón carnestolendo, estratégicamente ubicado a pocos metros de la entrada principal del circuito, le colocaba un espaldar lleno de brillo y plumas a una turista salteña mientras el marido preparaba la cámara. Por 15 pesos podía sacarse todas las fotos que quisiera y sentirse pasista o bastonera por un rato. Cuando ella terminó de jugar él también quiso su foto. Beto cobró quince más y él, aunque vestido de jeans, camisa, y lentes con aumento, se calzó otro espaldar.

Cuando la ciudad deja de ser la sede del carnaval y recupera su habitual ritmo de pueblo grande, Beto es uno de los choferes de las ambulancias del hospital. Pero cuando llega el verano divide su tiempo y cansancio entre sus dos trabajos. Este año invirtió tres mil pesos en plumas para armar los espaldares. Uno de sus hijos confeccionó un montón de tocados para vender, y su mujer quedó a cargo de la caja. Contando a la pareja de Salta, ya eran 250 quienes le pagaron por una foto esa noche. Beto estaba contento.

La música de Kamarr se escuchaba lejos y alzando la vista desde la calle podía verse a la carroza de apertura de Ará Yeví en el otro extremo de la pasarela, lista para avanzar. En el bar de la esquina cuatro chicas con antifaces compartían una cerveza, mientras otra, con una pluma rosada en la cabeza bailaba en plena calle y alzaba su copa ante los desconocidos que la piropeaban. Los agentes de tránsito y los policías, serios en el centro de la batahola, la miraban con zozobra. Unos metros más allá, aclimatados con el espectáculo, una familia entera pasaba el rato en la vereda.

No había remises libres, ni lugar donde estacionar. Tampoco se escuchaban sirenas. Sólo los ruidos de la alegría, y allá arriba el cielo acompañaba con estrellas. Eran casi la una de la madrugada y seguía la fiesta…

Apurad, que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir.

Vamos subiendo la cuesta
que arriba mi calle
se vistió de fiesta*.

*Segmento de “La Fiesta”, de Joan Manuel Serrat

29/3/10

redacción periodística

La noticia es suspensiva: en Victoria encontraron una urna enterrada en la plaza 20 de Septiembre. El cofre de cemento guardaba documentación histórica y una moneda de 20 centavos, de principio del siglo pasado.
La sensación de haber hallado un tesoro escondido con quien sabe qué enigmáticos secretos en su interior debió haber asfixiado al pueblo.
Pero este no es el caso. Queriendo saber más detalles de este sorprendente hallazgo llegué al sitio victoriense victoriadigital y a la noticia en cuestión. Pasada mi sorpresa por el hecho narrado, me sorprendió la narración del hecho:

"Ante la presencia del Intendente César Garcilazo, Concejales, autoridades del Museo Serrano, funcionarios locales, el responsable de Cultura Provincial Roberto Romani, los Escribanos Daniela García y Gabriel González convocados para la ocasión y un marco importante de ciudadanos victorienses interesados en ser testigos de un momento histórico para nuestro pueblo, se procedió a la apertura de la urna hallada mientras se realizaban trabajos en la Plaza XX de Septiembre del Quinto Cuartel. Pasadas las once de la mañana y luego de escuchar palabras alusivas por parte del Presidente Municipal y el titular de Cultura Provincial, un empleado perteneciente a Obras Públicas echó a andar la moladora con la que empezó a dilucidarse el misterio abriendo poco a poco el elemento encontrado en la plaza del Quinto Cuartel".

23/10/09

del Paraná al Uruguay

Entre la ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, y la que lo fue durante 23 años y hace mucho tiempo, Concepción del Uruguay, hay un montón de pueblos, pueblitos y villas. Recientemente pude conocer y hasta en algunos casos fotografíar al menos la entrada de muchos de ellos. Si, el colectivo que tomé era uno de los clásicos "lecheros" y sacar fotos fue la mejor técnica que encontré para entretenerme. Ahora las quiero mostrar, ¿sino qué sentido tiene haberlas sacado?


Una esquina de Crespo

Donde nació el futbolista Gabriel Heinze (no en esa esquina sino en la ciudad).
Capital nacional de la avicultura.
Lugar donde hasta el 2001 se realizaba la segunda Oktoberfest, o fiesta de la cerveza, más grande del país (la más más grande se hace en Villa General Belgrano, Córdoba).
La mayoría de los crespenses son descendientes de alemanes del Volga, por eso lo de la cerveza.


Entrada a Villa Aranguren


En Aranguren se fabrican alpargatas.
En marzo de este año se realizó el primer Festival Folclórico de la Amistad.
Junto a Hernández y Lucas González es una de las principales ciudades del departamento Nogoyá.


Entrada a la localidad de Hernández

Su nombre completo es Villa Sabá Z. Hernández.
Como muchísimos otros pueblos del país, Hernández fue pueblo-estación. El paso del tren solía ser todo un acontecimiento para los lugareños.
Por allí pasaba el tren de la línea del Ferrocarril Gral. Urquiza, que transportaba pasajeros y tarros de leche de Paraná a Nogoyá, donde estaba la fábrica Nestlé.



El puente viejo y de colores de Nogoyá

Nogoyá, o Nuestra Señora del Carmen de Nogoyá, es la capital nacional de la lechería.
En chaná "nogoyá" quiere decir "aguas bravas", como son las aguas del arroyo a cuyo ladito se fue formando el pueblo.
Una gomería de Rosario del Tala

En el centro de la provincia y junto al trecho más amplio del río Gualeguay.
Lomadas, vientos pamperos, cardos y guazunchos.
Antepasado de criollos, gauchos montaraces, indios bravíos y gringos.
Hasta hace no mucho tiempo los vecinos de Tala aseguraban ver un lobizón.


Basavilbaso (o Basso)

En la cima de la cuchilla Grande, a 62 msnm.
Uno de los más importantes asentamientos ocupados por inmigrantes judíos a comienzos del siglo XX.
La ciudad nació alrededor de la estación del ferrocarril. La primera vez que pasó un tren fue el 30 de junio de 1887, y esa fecha se recuerda como el día de origen del pueblo.


Y faltaron fotos de: San Benito, Camps, Villa General Ramírez, Lucas González, 20 de Septiembre, Olegario Víctor Andrade, Gobernador Solá, Villa Mantero, Villa San Miguel y Caseros.