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23/4/14

la sorpresa de Tía Rosa y Tía Estela

La tarde que mi tía me dijo que había una sorpresa para mí en su casa me desesperé por saber de qué se trataba, aún a costa de arruinar lo sorpresivo de la cuestión. Eran apenas las cinco y no iba a poder pasar por lo de las tías sino hasta pasadas las nueve. Demasiado tiempo para convivir con una intriga.
Pensé en un par de posibilidades pero nada me convencía, no era habitual que las tías me dijeran que había una sorpresa para mí en casa de ellas. Cuando por algún motivo me hacían un regalo directamente me lo daban y ya. ¿Por qué ahora se habían puesto tan misteriosas estas dos?
Dejé que pasara el día, seguí trabajando como de costumbre, y por decantación las horas pasaron y llegó la noche. La casa de las tías queda en el camino a la mía así que ir por mi sorpresa no implicaba más que hacer un alto en el recorrido. 
Tía Rosa abrió la puerta con cara de buen cómplice. La noté ansiosa, probablemente por conocer mi reacción cuando me dieran la sorpresa. En la cocina había movimiento, pero no alcancé a ver nada porque Tía Estela salió antes y evidentemente lo que traía en las manos era para mí. 
Antes de lograr dilucidar de qué se trataba me advirtieron que comerlas tibias es mejor y que tienen unas cascaritas de naranja tal como le gustaba al abuelo. 
La sorpresa fue un súbito viaje a mi infancia. Pero no a la infancia en general con mi plaza, el karting a pedal y los amigos del barrio; sino a una tarde en particular: la tarde que probé por primera vez las torrejas.
Habrán sido las seis, o un poco antes. En la casa donde hoy viven las tías, hasta hace no muchos años también vivía la abuela. Con la prolijidad que la caracterizaba, todos los días antes de que el sol cayera disponía sobre la mesa de la cocina todos los utensilios y alimentos para la merienda. Tostadas de pan francés, mermelada casera y generalmente de naranjas, la manteca en la mantequera y sobre unos platillos de vidrio grueso los enormes pocillos repletos de te con leche. Amaba merendar con la abuela Adela, nunca el momento de la merienda me pareció tan importante como entonces. Era una verdadera ceremonia. 
Esa tarde, además de las tostadas había torrejas. 
Me dijeron algo de la bisabuela Petra y de las comidas vascas, pero no lo recuerdo muy bien. No supe si agarrarlas con mis manos o si pedirle a mi mamá que me las cortara para pincharlas y llevármelas a la boca con un tenedor. Estaban almibaradas y no estaba segura de que fueran a gustarme. Lo cierto es que las comí y fue lo más dulce que conoció mi boca. Más que las pastillas Yapa y las bananitas Dolca que me compraba papá en el kiosco de la plaza Urquiza.
Cuando la tía me dijo que había una sorpresa para mí en casa de ellas jamás imaginé lo que me esperaba debajo del repasador.



18/4/14

Casi mil personas, un mismo apellido


Allá a lo alto, delante del portón de ingreso a una de las naves de los galpones del puerto de Gualeguaychú colgaba un cartel lo suficientemente grande como para que desde cierta distancia pudiera leerse con facilidad: "Bienvenidos. Ben vindos. Benvenuto". Se trataba de las palabras de recibimiento para los participantes del séptimo encuentro de la familia Taffarel, que por primera vez tenía a esta ciudad del sur entrerriano como sede.

Estaban invitados todos los que forman parte de algunas de las ramas del inmenso árbol genealógico de esta familia que nació en el Véneto del siglo XI, y que como muchas otras, formó parte de la oleada inmigratoria hacia Sudamérica ocho siglos después. Algunos quedaron, claro, y hoy sus descendientes se relacionan con los descendientes de quienes vinieron, a través de las redes sociales. Al llegar a costas brasileñas parte de la familia se quedó allí, mientras que otros siguieron su viaje hasta lo que hoy es Larroque, una pequeña ciudad ubicada a 50 kilómetros de Gualeguaychú, donde según dicen, la mitad de los habitantes son o descienden de los Taffarel.

Así empezó todo. Es por eso que en este encuentro, a modo de bienvenida los anfitriones realizaron una teatralización de lo que fue la llegada de los ancestros a América, y para ello no sólo se vistieron como en la época sino que utilizaron un barco y el río Gualeguaychú como escenario. Hubo aplausos, y lágrimas, y más abrazos; sobre todo entre los mayores, que tenían más presente el relato del desembarco.

"Dalla Italia noi siamo partiti
Siamo partiti col nostro onore
Trentasei giorni di macchina e vapore,
e nella Merica noi siamo arriva'...", cantaban.





En el interior del salón, en un rincón a la derecha del portón de ingreso estaba Edie. Con sus 78 años de pie, e indiferente a la música de moda que empezaba a retumbar en el lugar, explicaba con extrema dedicación lo que representaba cada uno de los óleos allí expuestos. Los había pintado ella, y pertenecían a su colección sobre la historia de la familia. Uno mostraba un par de campanas que el abuelo Luís trajo de uno de sus viajes de regreso a Italia con el fin de que sean colocadas en la capilla de Talitas. Hoy sólo repica allí una de ellas porque a la otra se la llevaron hace tiempo a Urdinarrain “no sé con qué permiso”, agregó Edie con un gesto de indignación que se le pasó rápido. Dio un paso a la derecha y se detuvo frente a una procesión de inmigrantes recién llegados a una estación de tren: mujeres embarazadas, niños pequeños, hombres y algunos muchachos vistiendo los birretes de la guerra; porque así los había visto ella en una de las fotos que conserva de la época. Más allá, una docena de hijos y nueras trillando soleados campos de trigo, junto a las máquinas que también le tocó traer a Luís. Y para el final, como corolario del relato histórico de la familia, Edie deja dos cuadros. Ambos la llevan a un mismo lugar: una casa de gruesos muros de piedra que todavía existe en una esquina de Treviso, se trata de la misma que un siglo y medio atrás dejaron sus bisabuelos Antonio Taffarel y Caterina Zanetti. Tres veces intentó Edie conocer ese lugar, pero los viajes al país de sus raíces no se dieron: “Ahora en unos días va a ir mi nieta, como viaje de bodas, y es como si fuera yo. Le pedí que me trajera un poquitito de tierra”.

Edie hubiera seguido en ese rincón relatando la historia de la familia quién sabe por cuánto tiempo más, pero una de sus sobrinas se la llevó del brazo para sentarse a comer, y a paso lento se perdió entre la parentela.

La noche terminó con un baile, y al otro día, temprano, todos a Misa. Otra sana costumbre que también bajó del barco. Curas no faltaban, porque además del párroco de la Catedral, entre los Taffarel había dos sacerdotes. Uno de ellos, de nacionalidad brasileña, asegura con orgullo conservar intacto el dialecto que le enseñaron sus abuelos, algo difícil de escuchar hoy en Italia, de no ser por algunas personas mayores. Ellos, a un océano de distancia y durante años, lo mantuvieron vivo hablándolo en su casa, transmitiéndolo de una generación a otra. Fueron las ganas de conservar la cultura, atesorar los orígenes y de que lastime menos el desarraigo.

Parte de eso son también estos encuentros familiares. Reconocerse en una historia en común, en tres Himnos nacionales, tres banderas (o cuatro, incluyendo a la de la región del Véneto, que también fue ceremoniosamente portada al inicio del encuentro), una vieja fotografía, un escudo, la misma sangre, y un mismo apellido.

Foto: Ricardo Santellán.

18/1/14

en el cielo las estrellas

Lo primero que hice este año, luego de desearles un feliz 2014 a quienes tenía a mi alrededor, fue enseñarle a Esteban la constelación de Orión.
Las tres Marías son el cinturón del cazador. Aquella estrella que brilla bien derechito a la María del centro, y allá arriba, es la cabeza; y esa otra ahí abajo es uno de los pies. Al otro pie lo tiene levantado, como si estuviera corriendo, y es esa otra estrella a la izquierda. Ahora, entre el cinturón y la cabeza hay tres estrellas que desde acá se ven con menos intensidad que son: el codo, la mano y la punta de la flecha.
Y Estebanojosbellos sonrió con toda la luz del año que empezaba al descubrir la figura del hombre en las estrellas.

24/10/13

la noche que Verónica regresó

Verónica se había ido, lejos. Para enseñar y para aprender, porque ella quiere que el mundo sea un lugar mejor para todos. Quiere que nadie explote a nadie. Quiere personas libres. Quiere justicia.
Cuando regresó, Verónica estaba llena de cosas nuevas. Tantas vivencias le habían agrandado el mundo, y las palabras se le salían solas por la boca.
La noche que Verónica regresó la luna también estaba llena, y flotaba blanca sobre el campo entrerriano.
Entonces Verónica escribió:

El cinturón de Orión apenas se insinúa. Hay fondo de cielo azul clareado y velos de nubes trazados al descuido, como plumazos desparramados, suspendidos entre el espacio y el suelo.
El campo también está velado; masas oscuras de árboles se acercan y se alejan mientras viajo de regreso. De a ratos, las claridades a ras de tierra se me figuran linares florecidos, aunque... ni siquiera sé si es el tiempo del lino. Solo sé que me gusta su color sobre el campo, cielos de lino ensayando giros entre los dedos del viento. Y el frescor tan verde de los alfalfares. Y las masas rojizas y densas del sorgo...


Pero el sorgo es de marzo, pensó.
Verónicasoledad.
Verónicasilencio.
Alguna luz a lo lejos.


Y la luna redonda y blanca se adueñó de todas sus visiones.

28/2/13

Willkommen

A 60 kilómetros de Gualeguaychú y a 25 de Urdinarrain, sobre la ruta provincial 20 se encuentra San Antonio, una aldea agrícola ganadera que desde hace 17 años le rinde culto al trabajo de los inmigrantes llegados desde el río Volga, con una fiesta sencillamente imperdible.
El acceso es un camino largo, prolijamente enripiado que se abre paso entre campos sembrados, criaderos de pollos y unas pocas casas lo necesariamente alejadas para que el polvo que el tránsito levanta no les llegue. Poquito a poco las viviendas aparecen con mayor frecuencia, los maizales quedan atrás y el camino de acceso se convierte en Avenida “Los inmigrantes”. Vaya si serán importantes por acá, que se los conmemora con el nombre de la arteria principal y además hoy hay fiesta en su honor. 

Tres bellísimas jóvenes de tez terriblemente blanca y ojos claros entregan unos pequeños folletos a quien ingresa al pueblo. Llevan puesto esos típicos vestidos alemanes, y en el pelo una o dos trenzas. De las ventanas de las casas cuelgan dos banderas: la negra, roja y amarilla, de la Nación de sus antepasados; y la blanquiceleste de la Patria joven que los acogió. Sobre la calle cuelgan, de una vereda a otra, banderines con los mismos colores. 

Bienvenidos a la Fiesta del Inmigrante Alemán. 


En la plaza San Martín donde más importante que el del prócer es el monumento a La Oma, suenan acordeones y hay venta de dulces, tortas, cerveza, unas galletitas caseras bañadas con glasé que ellos llaman tinikugen, y salchichas y chorizos alemanes que las vendedoras entregan sostenidos en pan y aderezados con chucrut.  

Elvira tiene 70 años, es alta y se la ve fuerte. Estuvo el día entero amasando y batiendo. Son casi las siete y sobre su stand sólo quedan migas. Una supone que debería estar cansada, sin embargo no se le nota. Debe ser una mujer laboriosa, pues lleva en su estirpe la idiosincrasia de los alemanes del Volga. Me cuenta que los primeros en habitar estas tierras sobrevivieron con harina, azúcar y grasa, y me señala el monumento que representa a una mujer metiendo masa de pan en un horno de barro. Sabe hablar alemán porque su madre se lo enseñó, pero lamenta y culpa a la falta de práctica estar olvidándoselo un poco. 

Por las calles pasean carros rusos y mientras, todos van preparándose para el desfile. En sus puestos los protagonistas y expectante en la vereda de la plaza, el público. Arriba de una carroza, un grupo de músicos compaña la caída de la tarde con polcas y chamamés; en otra, mujeres vestidas con trajes típicos ofrecen pan casero y los hombres entregan a los interesados unos vasitos de plástico cargados de un tipo de cerveza casera llamada quast (o kwast), que es una verdadera delicia. Allá enfrente, al lado del edificio de la Municipalidad ya está listo el escenario para el acto inaugural: un micrófono de pie y unas diez sillas para los dirigentes políticos; de fondo un modesto cartel recuerda el motivo del encuentro: 124° aniversario de Aldea San Antonio. Al finalizar el acto los festejos continuarán en el club. Allí elegirán una nueva reina, tocarán orquestas alemanas, habrá baile y se podrán degustar bebidas y comidas típicas.

22/2/13

la casa más antigua de Entre Ríos



CASA DE HAEDO
 Algunos autores aseguran que no hay en pie una casa más antigua en toda la provincia. De no ser esto cierto, al menos podemos asegurar que lo es en Gualeguaychú, por eso aquí se la conoce también como “Casa de la fundación”. Desde su construcción en los primeros años del 1800, hasta su designación como museo en 1987 fueron tantas las cosas que allí ocurrieron como las personas que la habitaron. La más trascendente quizás: haber sido tomada como cuartel por el mismísimo Giuseppe Garibaldi durante los días que tardó en saquear la ciudad.


Pocos años después de que Don Tomás de Rocamora dispusiera el lugar de asentamiento de la Villa de San José de Gualeguaychú, y se trazara el españolísimo damero con su plaza en el centro, en uno de los 85 solares repartidos entre los vecinos fundadores se construyó esta casa. Clavaron palos a pique donde empezaba la vereda y usaron ladrillos de barro para las paredes y paja para cubrir el techo. Ángulo recto en la esquina, paredes anchas, molduras siempre lisas y curvadas sobre las ventanas, cornisas poco prominentes, rejas negras, aberturas verdes, patio, jardín y huerta. “Claro exponente del colonial primitivo”, dicen los que saben.

Absurdo condicional aquel que invita a imaginar “si las paredes hablaran”, pero usémoslo igual. Si las de esta casa lo hicieran hablarían de peinetas, miriñaques y abanicos, de las vociferaciones en contra de la Primera Junta en acento español, del canto de los negros, del olor de las vacas y los cerdos, del cansancio de los obreros que levantaron la primera capilla, de un pesado cañón que unos hombres rudos colocaron apuntando a la plaza, de las velas primero y del fuego eléctrico de Edison que llegó después; del barro, de los adoquines, del hormigón; y de todo lo que siguió.

Por eso, cuando ya no hubo descendientes de José Antonio Haedo que la habitaran, se convirtió en museo.


La casa que fue cuartel 

De una de las gruesas paredes del museo cuelga un cuadro con la imagen de Giuseppe Garibaldi, héroe italiano que en Gualeguaychú se ganó muy mala fama, pues por decisión suya, el 20 y 21 de septiembre de 1845, la ciudad vivió una pesadilla. Garibaldi y sus legionarios desembarcaron sorpresivamente en estas costas, tomaron prisionero al Comandante Don Eduardo Villagra y saquearon 31 establecimientos comerciales y numerosas casas de familia. La casa de la familia Haedo fue aprovechada como cuartel y allí los invasores colocaron un cañón apuntando a la Comandancia.

En otra de las paredes del museo cuelgan dos cuadros con la imagen de los rostros ya viejos de Victoriana y Mercedes. Ellas tenían apenas 8 y 11 años cuando Garibaldi usurpó su casa. Esos días permanecieron escondidas en una de las habitaciones y según contó alguna vez un testigo, cuando uno de los soldados garibaldinos quiso entrar donde estaban las niñas, el italiano se lo impidió con vehemencia.

El motivo por el cual Garibaldi eligió saquear Gualeguaychú quedó expresado en sus Memorias: “El pueblo de Gualeguaychú nos alentaba a la conquista por ser un verdadero emporio de riqueza, capaz de revestir a nuestros harapientos soldados y proveernos de arneses para los caballos y de otras cosas necesarias. Era preciso desembarcar en él”.

29/5/12

con las piernas a prueba

Nadie nos creía capaces de poder viajar como mochileras al noroeste argentino. Nadie. El apoyo que recibíamos se limitaba a no poner resistencia porque en definitiva ya teníamos edad de decidir por nuestra cuenta. Mi amiga y yo ya habíamos hecho una viaje juntas cuando éramos adolescentes; un viaje del tipo convencional con agencia de turismo de por medio y paquete completo. Comodidad y seguridad garantizadas. Esta vez en cambio, todo era azar. A excepción del rumbo que tomaríamos y de ciertos lugares que nos propusimos conocer, el resto era aventura. Palabra excitante como pocas en el extenso glosario castellano. Y para nosotras aún algo más que eso: la oportunidad de que cada una se ponga a prueba con su propio espíritu y con su par de piernas, el desafío de enfrentar lo inesperado sea bueno o sea malo, las ganas de comernos al mundo y la certeza de que podíamos hacerlo.

La primera de las casi mil fotos que terminaron completando la memoria de ambas cámaras nos la tomaron nuestras madres el 3 de enero por la mañana en la terminal de ómnibus de Gualeguaychú, un rato antes de subir al colectivo que nos llevaría a Córdoba. A pesar de la mala luz de la imagen es de mis fotos preferidas, al verla recuerdo el orgullo de mí misma que sentí en ese momento.

Teniendo como objetivo destinos tan lejanos, cruzar el litoral hasta llegar al centro del país pareció un trayecto corto. En Córdoba el viaje recién empezaba, sus sierras no serían más que un trampolín hasta la puna y su “no se qué” me dejarían por siempre las ganas de volver. De todos modos, fue allí donde cumplimos el primer desafío y salimos a caminar la ruta. Sabíamos que nos deparaban esfuerzos mayores, por eso no nos quejamos demasiado durante los primeros siete kilómetros entre Villa General Belgrano y Santa Rosa de Calamuchita. Más fuerza todavía me dio recordar la socarrona carcajada de mi hermana cuando me probé por primera vez la mochila y caminé del comedor a la cocina a la velocidad que lo hizo Armstrong en la luna. Ni en ese cortísimo trayecto de la casa de mis padres, ni en toda la ciudad donde crecí hay ondulaciones en el terreno como las que en ese momento aliviaban o mortificaban mis cuádriceps, según si nos tocaba avanzar en bajada o en subida. Lo sospechábamos, pero no sabíamos a ciencia cierta que eso era apenas una entrada en calor.

Desde Córdoba capital atravesamos de sur a norte, y de noche, la provincia de Santiago del Estero hasta llegar a San Miguel de Tucumán una mañana que acababa de llover y el apático sol no lograba a secar la humedad. Desconocíamos la infantil rivalidad entre tucumanos y salteños hasta que mantuvimos la primera charla con el dueño del hostel donde pasamos la noche, un señor morocho que bien habría podido disimular su prominente vientre y sus tetillas deprimidas de no haber andado con la camisa desprendida todo el tiempo. Olvidamos sus comentarios localistas pero aceptamos una sugerencia, y al día siguiente viajamos a Tafí del Valle. Si hay algo de lo que puedan alardear los tucumanos frente a los salteños y a cuanto argentino tengan enfrente, es sin duda este lugar. Flores, muchas flores; abundante verde, aire fresco, ríos serpenteantes que vienen bajando de las montañas que rodean la ciudad, cabañas de madera, niños ricos paseando en cuatriciclos por las tranquilas calles, caballos de crines largas que parecieran haberse olvidado los príncipes azules; y para nosotras, el mejor almuerzo de todos los tiempos: queso de cabra y ciruelas disecadas sobre las gigantescas piedras que costeaban el río.

Eso también fue un precalentamiento, los lugares que nos faltaban conocer eran iguales o más hermosos. En general, el avasallante paisaje del oeste norteño vivido de la manera que elegimos me hizo sentir pequeña, me enseñó a discriminar lo esencial de lo intrascendente, a entender que también es argentina esa mujer de sobrero y trenzas largas que carga a un niño en una wawa, al fin llegué a conocerme lo suficiente como para saber de lo que soy y de lo que no soy capaz de hacer y me acercó a Dios de tantas ganas que tuve de aplaudir al autor de todo aquello; lo más impensado, quizás, es que le agregó valor a mi paisaje litoraleño de todos los días y a los inmensos ríos que allá arriba no veía.

 Polvo, cerros secos, rojos, naranjas y amarillos; cabras, llamas, alpacas, vicuñas y vacas flacas. Cardones, adobe, miradas profundas, silencios, erkes, faldas amplias, aliento a coca, viento, salinas, noches frías, vino, ají, orégano, tunas, historias de batallas, carnavales, madretierra, procesiones. Da lo mismo si es Maimará, Purmamarca, Humahuaca o Tilcara. Toda la puna llora a los Quilmes, y le reza tanto a la Pacha como a la Virgencita de Copacabana del Abra de Punta Corral; y como ocurre en todos lados, nadie entiende muy bien qué les fascina del lugar a los que llegan de visita: “Acá vienen a pasear médicos y abogados desde Buenos Aires”, me dijo sorprendida ante el permanente paso de turistas la mujer que por cinco pesos argentinos nos dejó dormir en la entrada de su casa y usar su baño.



29/11/11

para que los uruguayos y las uruguayas se enamoren

Cada tanto pongo en práctica lo aprendido en aquellas clases de P.I.R (Práctica Integral de Radio) y Foniatría grabando publicidades para otras ciudades. Por lo general, mi voz va a parar a radios de Gobernador Virasoro, Corrientes; o de alguna localidad uruguaya, promocionando desde actividades de gobierno (con tono institucional), las ofertas de un minimercado de barrio (con tono dinámico), hasta locales de venta de lencería unisex (con tono un poco cachondo).
Variadito, pero nada que me sorprenda demasiado, a excepción de aquella vez (hacer clic en "aquella vez" para ver a lo que me refiero) y hoy, que cuando abrí el archivo Word "A Grabar" me econontré con esto:


Tono canchero

QUE VAS A HACER ESTA NOCHE...
SI ESTAS SOLO O ESTAS SOLA...
DECILE ADIOS A LA SOLEDAD!!!

BUSCA AMIGOS O AMIGAS PARA SALIR
CON TU CELULAR
ENVIA “CHAT” AL UNO DOS TRES CUATRO CINCO

LA COMUNIDAD MAS GRANDE DEL URUGUAY
AHORA LA TENES EN TU CELULAR

“ENVIA CHAT AL UNO DOS TRES CUATRO CINCO”

DECILE ADIOS A LA SOLEDAD.
ALGUIEN TE ESTA ESPERANDO EN EL CHAT
ENVIA CHAT AL UNO DOS TRES CUATRO CINCO

LOCO, me pareció muy loco/suspensivo escucharme a mí misma como a la locutora del 2020.
Veremos si resulta...

13/9/11

trezidavomartiofobia

Hoy es martes y es 13. Me enteré esta mañana temprano cuando encendí la tele. Seguro que en algún momento de el día escucharé a alguien referirse a la mala suerte que trae esta fecha, pensé.
Así fue.
Mientras esperaba que en el Rapi Pago me recibieran la maldita boleta de la luz, el locutor de la FM que se escuchaba en el lugar arrancó su programa hablando de la mala fama de los martes 13. Que no te cases, que no te embarques, pero no explicó de dónde salió eso de que el martes 13 es un día de mala suerte.
¿Para qué quedarse con la duda teniendo acceso a Internet?
Wikipedia publica que en España, Grecia y América Latina, el martes 13 es considerado un día de mala suerte, y que incluso hay mucha gente con fobia a este día, que no viaja a ningún lado por superstición. También es habitual que los aviones no tengan fila 13 (se supone que los pasajeros no comprarían billetes para dicha fila).
La fobia a este día se llama Trezidavomartiofobia.
Pero lo que aclaró mi duda fue enterarme que las connotaciones negativas que se le dan al martes 13 no tienen fundamentos científicos.

La mala fama del 13:
Desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo, había doce apóstoles y el que murió, Jesucristo, fue el número 13.
La Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia.
También una leyenda escandinava cuenta que, según la misma tradición, en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal, era el 13° invitado.
En el Tarot, este número hace referencia a la muerte.

La mala fama del martes:
La combinación con el martes tiene su origen a finales de la Edad Media, porque el martes 29 de mayo de 1453 cayó la ciudad de Constantinopla.
Además, "martes" es una palabra que desciende del nombre del planeta Marte, que en la Edad Media lo llamaban "el pequeño maléfico" y que significa voluntad, energía, tensión y agresividad.
Como si todo esto fuera poco, se dice que un martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.

Wikipedia no publica la cantidad de cosas lindas, bellas, buenas y favorables al funcionamiento del mundo que han ocurrido en los sucesivos décimo terceros días de cada mes que cayeron martes desde la creación del almanaque.

3/7/11

te elijo Entre Ríos

He tenido la suerte y la decisión de asomarme a ver otros paisajes, y sin embargo me quedo con los entrerrianos.



Me quedo con el verde. 
                  Me quedo con lo llano.               Con la modesta altura de las cuchillas. 
      Con los montes de espinillos chaparritos. 


Con las barrancas de un lado 
                                                        y las playas mansas del otro. 


Me quedo con los ríos anchos donde aprendí a nadar, donde quiero que mis hijos naden. 


              Me quedo con el misterio Chaná             
              que late en la tierra que piso,           
              que también pisaron los abuelos de mis abuelos. 
                                                                                    Y como ellos, 
                                                                                     que eligieron esta provincia, 
                                                                                     también la elijo yo.



Canción a Entre Ríos, Jaime Dávalos
   
Yo se que algún día te volveré a ver mi dulce Entre Ríos
Cerrando los ojos veo tus celajes y el linar azul
Y en el arrozal que a lo lejos tiembla fragante a rocío
La tierra fecunda se va imaginando llanuras de luz

Adentro de mi alma navega la luna tus lentas cuchillas
Dorando trigales las siestas ondulan soflamas de sol
Y un relincho rojo rodea en las nubes tus ganaderías
Maduros de polen convoco los días en esta canción

Te canto Entre Ríos ramaje del agua
Luceros de sangre fijaron tu rumbo en la eternidad
Y una lanza verde parada en las venas de cada entrerriano
Nos recuerda hermanos que es flor de la tierra nuestra libertad

Trabajan tu suelo las razas de todos los climas del mundo
Por eso la suma del amor humano tus hijos serán
Llevan en la sangre praderas jugosas de limo profundo
Y la generosa fuerza de la tierra que cruje en el pan

Guárdame en las ramas del alba una espiga de arroz cristalino
Lágrimas cuajadas de tu pueblo heroico sufrido y leal
Vuélveme los ojos de Pancho Ramírez hacia su Delfina   -----> esta es la parte que más me gusta
Y que en mi guitarra florezca cantando tu ancho litoral




Damián cantó a Entre Ríos en el lanzamiento de la temporada turística 2011:



Las chicas que bailan son del grupo RETUMBO.

14/6/11

nos acaricia la pluma


¿Acaso no es loco entrar a la página web del Servicio Meteorológico Nacional y encontrarnos con que para Gualeguaychú, Entre Ríos, se pronostica reducción de visibilidad por ceniza volcánica en suspensión?


12/6/11

un toque femenino

Cerrajería & Bulonera. Belgrano 3200, Neuquén.

¿Qué hace un quitaesmalte entre pinzas y tenazas?
Tal cosa me pregunté mientras esperábamos que nos repararan la llave del auto que inoportunamente vino a romperse tan lejos de casa. En el momento supuse que quizás el quitaesmalte sirva para quitar el óxido de algunos tornillos, pero no viene al caso; lo suspensivo fue encontrar ese toque femenino entre tanta masculinidad.

7/5/11

Paulino


 Llegó escondido en una bolsa de papel madera uno de los primeros mediodías de mayo. Reflejaba su mirada el temor a ser rechazado, como les suele pasar a sus antepasados de cemento portland desde que los adultos descubrieron que asustan a los niños. 

Entró presentándose como el hermano mellizo del que conocimos en la casa de los papás de Vic, y como primo lejano del que vivía con el padre de Amélie Poulain, famoso por haber sido el primer enano de jardín en salir a conocer el mundo. 

Sin embargo, aclaró que nada tenía que ver con esos siete mineros que, según sus palabras, "se pasan la vida pendientes del bienestar de una princesa pálida que tuvo el tupé de caerles en la casa y quedarse a vivir con ellos, hasta que un día como si nada se marchó montada en las ancas de un corcel con un buen mozo de casi dos metros de alto". 

Dijo que lo llamemos como queramos, porque esa era tarea nuestra; pero advirtió que será difícil que responda a otro nombre que no sea Paulino.

Pasó hasta el patio tarareando "Lamento boliviano", y luego de repasar cada rincón con la mirada, se instaló contra la pared del fondo para que lo bañen las flores de la rosa china que se caen del jardín de al lado.


1/5/11

negro o blanco

Cosa voglio de piu
Cazador de demonios
Más allá de los gustos íntegramente dispares que tenemos para alquilar películas, sobrevive el matrimonio.

¿Cómo ponerse de acuerdo cuando una quiere alquilar Amélie y él El hombre lobo?
Al principio del noviazgo elegíamos "algo intermedio", que siempre terminaba siendo una bosta. Así de simple, una película de mierda que no satisfacía a ninguno. Ahora, cansados de medias tintas, decidimos sacar nueve pesos más del bolsillo y alquilar dos.


Así fue como este sábado lluvioso pasamos de los sablazos de un fortachón pelilargo que no se amedrentaba ante criaturas satánicas; a los besos, abrazos y encuentros sexuales de una mujer del norte y un hombre del sur de la bella Italia.

5/1/11

12 meses no es nada

En los años que llevo de vida no he visto ningún almanaque con fotos de Argentina en el que no haya una del cerro de los siete colores, de Purmamarca.
Es un lugar hermoso, pero Jujuy y hasta la misma Purmamarca tiene otros lugares dignos de merecerse un mes.

Dándole una vuelta de rosca a esta reflexión a la que me llevó hojear el almanaque que posa en el centro de la mesa del estudio, se concluye que nuestro país es tan pero tan lindo que doce meses nos queda corto para mostrarlo todo.
De todos modos, insisto: sería bueno que se roten las postales; y no me enojo si en alguno incluyen algún rincón entrerriano (aunque sea El Palmar).

9/12/10

el viaje

El post anterior le recordó a Marga esta poesía. Yo la desconocía pero si la recomendó Marga no podía ser menos que estupenda, pensé. Es de esas cosas que una debería leer durante el desayuno de cada mañana para recordar, entre otras cosas, que lo hermoso de llegar no es llegar sino haber ido, y que el ir es lo que cuenta. Cada cual elige cómo, a qué velocidad, con quiénes, dónde detenerse y qué fotografías tomar.
Kavafis propone un modo:


Itaca

Cuando partas hacia Itaca
pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y conocimiento.
A Lestrigones, Cíclopes
y furioso Poseidón no temas,
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes
y fiero Poseidón no encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.


Konstantinos Kavafis (1863-1933), poeta griego.


26/11/10

eclipse de mar

Que Luismi hizo suspirar a un estadio entero, que la novia de Cristiano Rolando apareció desnuda en una revista sin haberlo estado nunca, que una chica de 14 años murió en Río tras ser alacanzada por una bala perdida, que un mensaje de texto podría comprometer a De Vido, que llegan Busti y Urribarri a Gualeguaychú, que a un senador entrerriano no le parece adecuado que el vino haya sido declarado bebida nacional, que Independiente quedó finalista en la Copa Sudamericana, que una mujer y su hijo se intoxicaron con agroquímicos en un campo de Colón, que Cristina está Guyana participando de la cumbre de UNASUR donde homenajearán a Kirchner, que la cantidad de muertos a causa del cólera en Haití superó los 1.600, que las ventas en shoppings crecieron un 14 por ciento y que Ricardo Alfonsín y Hermes Binner, coincidieron en señalar que Margarita Stolbizer sería una "muy buena candidata" a gobernadora de la provincia de Buenos Aires; entre otras cosas, dicen esta mañana los medios de comunicación.


Y quién sabe cuántas otras cosas pasaron y no parece, porque los medios así lo decidieron.

13/11/10

olor a Cafayate

Ayer volví a lavarme el pelo con el Elvive Nutri Gloss, el rosado, el mismo que en enero 2009 cargamos en la mochila para recorrer el NOA, Luisina y yo; y me pasó algo fantástico. Apenas lo empecé a desparramar sobre mi pelo volví a verme en Cafayate, en cucliyas, enjuagándome la cabeza en el baño del fondo de una casa donde sus propietarios improvisaron un camping.
Fabuloso. Cerré los ojos e inhalé lo más profundo que pude para seguir de viaje. Volvieron a maravillarme la plaza, los grupos de mochileros que caminaban pateando piedritas, el río Chuscha y las remeras llenas de polvo. El dolor en los hombros colorados de carga y de sol. El manjar callejero a dos pesos: pan con queso de cabra. El viento en la cara. La lengua con vino.





18/10/10

Gualeguaychú

Dicen que mi ciudad toma su nombre del río que la vio nacer.
Qué absurda frase hecha esa del "río que la vio nacer".
Según el documento del Padre Policarpo Dufó (1715) la palabra Gualeguaychú es una deformación del termino guaraní Yaguarí Guazú:


 Yaguar = tigre
 I = río
Guazú = grande

O sea “río del tigre grande” o “río grande del tigre”.
Puerto

Peeeeeeeero, según estudiosos de la toponimia hay otras definiciones como: “agua del andar lento” o “río de las cuevas de los chanchos chicos".

La cuestión es que para quien no está acostumbrado, leer "Gualeguaychú" a primera vista no es tarea sencilla.

Hoy, que es el aniversario 227º de Gualeguaychú, mi amiga Victoria, que ha pisado las baldosas de muchas ciudades y ahorita está pisando las de Río, me contó: "No sabes la sensacion que provoca en todas las personas cuando nombro "Gualeguaychú"... te lo tenia que contar, todo empezo en 2008 cuando un amigo aleman me dijo que parecia un nombre mistico. Y esto continua... todo el mundo tiene algo que decir cuando nombro mi ciudad... quieren repetir el sonido y  muy pocos lo logran...."

28/9/10

el oriental del fondo


El árbol que plantamos en el patio de casa dio sus primeros brotes. Hay vida nueva ahí afuera.

Se trata de un ginkgo biloba.

El gingko, o árbol de los cuarenta escudos, es un árbol único en el mundo, sin parientes vivos. Contiene una única especie: el ginkgo biloba que constituye uno de los mejores ejemplos de relicto o fósil viviente conocido.

Es originario de China y puede llegar a vivir mil años. Puede florecer en diferentes climas del mundo, sin embargo, crece principalmente en China y Corea, en el sur y el este de Estados Unidos, el sur de Francia, y en ciudades de Uruguay, Argentina y Chile.

Mi patio está en Gualeguaychú, una ciudad de Entre Ríos, Argentina; por eso floreció acá un ginko.

Sigo. Desde hace siglos se ha utilizado por sus acciones terapéuticas, especialmente por la medicina tradicional china, y las hojas del árbol se usan en la herbolaria moderna.

Después de la bomba atómica de Hiroshima, fue uno de los pocos árboles que quedó en pie en las cercanías del epicentro, por eso se lo conoce como portador de esperanza.

Cuando anden por La Plata, observen los árboles de la calle que conduce al Museo de Ciencias Naturales; y sino vengan al patio de mi casa.