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27/12/14

a mis veinte y diez

Cumplí 30 años el viernes 5 de diciembre. Antonia ya llevaba seis meses acá adentro, creciendo sin inconvenientes y haciéndose sentir a pataditas desde temprano; y yo me sentía verdaderamente plena, feliz. Recibí el desayuno en la cama, con las voces más lindas del mundo cantándome el "Feliz cumpleaños"; la imagen no se me borrará en la vida: Damián, parado en el umbral de la puerta de la habitación, sostenía la guitarra con una mano mientras Miguelina rasgueaba como podía con sus deditos gordos.
Desbordé de amor. Quise comérmelos a besos.
A todo esto, el celular vibraba anunciando la llegada de un mensaje tras otro al grupo "Locutores" que tenemos con mis amigos Mario y José en Whats app, me gastaban a más no poder, a sabiendas que había comenzado el día del año en el que me siento una reina y, jactándose de haber estado conmigo en las últimas diez ediciones, me torturaron con recuerdos que me sonrojaban, me irritaban y me también daban mucha risa. Portan una memoria envidiable y de una manera de decir las cosas que hace que los quiera mandar a la mierda y abrazarlos fuerte, todo al mismo tiempo.
Más tarde, pero siendo temprano aún, abrí mi cuenta de Facebook y encontré el mensaje de alguien a quién he visto contadas veces pero que está entre mis contactos por ser alguien a quien mi papá conoció y aconsejó en cuestiones del campo. "Tu viejo te está sonriendo desde el cielo", me dijo. Y eso, exactamente eso fue lo que sentí durante todo el día: su sonrisa y su mirada mancita siempre conmigo.
¿Cómo no eternizar tanta felicidad? ¿Cómo no celebrarlo?
Esa misma mañana tenía turno con mi ginecólogo, y sería otro regalo invaluable ver a mi niña y escuchar cómo su corazón, tan chiquitito, latía con la velocidad de quién se emociona por llegar a la meta. Tenía tiempo, así que antes de ir a la clínica entré a la Catedral donde ya habían armado el pesebre, y me arrodillé agradecida frente al Niño. Pocas veces en mi vida sentí tantas ganas de dar las gracias. Así que eso hice, decir gracias, gracias, gracias. Insistentemente, sí, porque me daba la sensación de estar quedándome corta.
En una de esas tantas charlas de pasillo en la facu alguien observó que la gente se saca fotos en los momentos felices, nunca en los tristes. Será una zoncera, pero es verdad, y supongo que tendrá que ver con cierta necesidad de detener la fugacidad del tiempo alegre (ya que el tiempo triste es demorón en irse). Dejar plasmada la felicidad en un foto es una manera de eternizarla.
Eso fue lo que le pedí a Jerónimo, que es un excelente fotógrafo, y a Natalia, productora de moda y dulce mujer: ayuda para preservar este instante feliz.
Damián me acompañó en la idea, dijo que ese sería su regalo para mis treinta.
Juliana, de Senderos del Monte, me abrió las puertas de esa mágica reserva que es un tesorito del litoral para que sea el entorno.
Florencia se encargó de ocultar defectos y resaltar lo bueno con la técnica y el arte del maquillaje, mientras que Rosario se abocó a crearme rizos de Deméter* en el pelo.



*La asociación con la diosa griega no fue mía, sino de mi profesora de Literatura de la secundaria, Marta Ledri.



27/11/14

tragame tierra

Vivir en una ciudad con menos de cien mil habitantes tiene sus ventajas y sus desventajas. Para mi modo de ser y ver la vida, las primeras tienen más peso, sin embargo no dejo de reconocer a las segundas.
No hace mucho fui al banco con la intención de corroborar la existencia de mi cuenta y al introducir la tarjeta en la ranura, como es obvio, se me solicitó la clave.
Me la había olvidado.
Se trataba de un número de cuatro dígitos completamente desconocido para mi.
No me detuve en preocuparme por la falta de memoria, simplemente recurrí a la mesa de entrada, donde está Marcelo y él (que también me saluda por mi nombre), amablemente hizo los pasos para generar una nueva clave.
Otra ventaja de ciudad chica viví también en otro banco, el de la provincia. Esa vez me sumé a la cola equivocada. Al llegar a la caja y presentar mi cheque, el señor me preguntó qué hacía ahí. Le dije que la vez anterior había cobrado otro cheque en la misma ventanilla (obviando que aquella vez anterior me dijeron que hiciera esa cola porque andaba con mi hija menor de dos años a cuestas). Bueno, la cuestión es que el cajero, en lugar de mandarme a freir churros y hacer la cola que me correspondía, me dijo que me pagaba igual. Y me pagó.
Y cuento estos dos casos sin detenerme a mencionar las distancias cortas que nos ahorran muchísimo tiempo, el río acá nomás, la saludable costumbre de la siesta, las bocinas sólo para saludarnos; pero como dije al principio, vivir en una ciudad de no más de cien mil habitantes también tiene sus desventajas.
Cuando le conté esta anécdota a Vivi, me dijo que era "buenísima para una sesión denominada 'Tragame tierra', dentro de un programa de radio". Poco antes de quedar embarazada de mi segunda hija saqué turno en un centro de diagnóstico por imágenes para hacerme una ecografía transvaginal, sin preguntar, claro, qué médico me la iba a hacer. La cuestión es que cuando se abrió la puerta del consultorio, el muchacho de ambo blanco que dijo "Melchiori" y esperó que yo entrara, era el primo de un ex. De mi misma edad. A quién había visto por última vez en un boliche, o en un cumpleaños, no se. La engorrosa cuestión es que me conocía con el tipo que iba a hurgar un buen rato en mi vagina con ese artefacto y ese gel, y en ese momento (sólo en ese momento) envidié a las mujeres que se hacen ecografías transvaginales en ciudades con más de cien mil habitantes.

14/11/14

canción para este viernes a mitad de la espera

...muerta de miedo le rogaba al cielo que te deje llegar lejos, mucho más que yo.

8/10/14

para que algún día leas

Amo esos ojos (tus ojos) que me miran como nunca nadie me había mirado antes.
Amo esos abrazos gorditos en mi cuello,
                                                                y esas caricias de tu piel nueva con mi piel curtida. Tus manitos torpes, como espuma. Este amor blando, puro y suave que me desmorona.

Amé saberte dentro de mí.
Sentir tus movimientos, cantándonos.
Esperarte al sol imaginándome tu voz y preparando mi cuerpo y mi alma entera para recibirte, porque sabía que me necesitabas toda.
Amo locamente ser mamá, pero más amo que vos, rusita linda, me lo digas.
Prometo acudir a vos siempre que me llames, como hacés ahora, escandalosa, para mostrarme las "mumas" y las brujas. Seguiremos saboreando ensaladas para que papá se pregunte qué le encontramos de rico, y preparando las tortas de su cumpleaños. Y vamos a salir a caminar agarraditas de las manos hasta llegar a la plaza. 
                      Descubriendo el mundo a cada paso.
Y cuando ya no te interesen las hamacas nos sentaremos a charlar, a reír y llorar; y compraremos helado. 
           De frutos del bosque, de dulce de leche y de sambayón. 

Te amo y amo todo lo que implica ser tu mamá: las horas de sueño interrumpidas, las corridas al hospital, los temores, los pañales, el cansancio y sus ojeras, mis renuncias, el desorden en la casa, la ropa sin planchar, los crayones (siempre tan cerca de las paredes). Todo.

Abrazo gordito


9/8/13

cosas de domingos por la tarde

Se supone que las madres, entre tanto andar cargando con las cosas propias más las de sus hijos, con el correr del tiempo van ganando practicidad y logran trasladarse con lo necesario sin hacer demasiado bulto ni generar(se) demasiado peso; pero mi madre, que también es madre de mis tres hermanos y abuela de cuatro, evidentemente no.

Para salir a dar vueltas y tomar mate
 ella cargó las galletitas... en un frasco de vidrio.

25/10/12

28 de septiembre

Poco tiempo después alguien le diría que ese era el día del hincha de River, pero hasta pasado el mediodía no sólo desconocía ese dato sino cualquier otro que tuviera que ver con esa fecha pues ese era para ella un día como cualquier otro. En realidad no como cualquier otro, sino como esos días que no le recordaban a nada ni a nadie. No había cumpleaños, ni aniversarios ese día. Tampoco era feriado, ni cambio de estación. De no ser por aquello que sucedió, hubiera llegado la noche y ese hubiera pasado simplemente como un día más.
Pero quisieron las cosas que ese día se le cambiara la vida.
Después de una ligera ecografía tomaron asiento, el médico corroboró la fecha agudizando la vista frente a un almanaque de escritorio y le dijo sin preámbulos: "Tu bebé va a nacer hoy"; mirando esta vez también al hombre que venía acompañándola en cada una de las consultas agregó: "Vengan como a las cinco de la tarde que a las y media hacemos la cesárea".
Dos oraciones convirtieron ese día hasta el momento tan zonzo, en el más emocionante de todos. 
La siesta duró un siglo. 
Solos en la habitación (donde había empezado todo) se miraron a los ojos, casi no hablaron, se quitaron los zapatos y se recostaron, se abrazaron nerviosos, ella lloró un poco y creo que a él se le mojaron los ojos. También se sacaron fotos, porque en las próximas ya no habría panza y estaban acostumbrados a la panza; y luego rezaron, él arrimó su frente a la de ella, se tomaron fuerte de las manos y pidieron al cielo tranquilidad, gracia que llegó junto a la certeza de que todo iba a andar bien.
Miguelina viene llegando, recordó. Al fin lo imaginado tendría rostro, tendría olor.
Ese día, que había comenzado como cualquier otro, se fue sin que se diera cuenta. No supo cuándo amaneció de nuevo. No supo ni quiso saber nada de lo que ocurría allá afuera. 
Creía conocer el amor, estaba convencida de que lo había experimentado, que reconocía sus síntomas, pero cuando la vio por primera vez entendió que nada de lo antes sentido se comparaba con eso que ahora sentía. Esta vez el amor la desbordaba, le brotaba convertido en lágrimas y en leche. No le cabía dentro.
Ese día sintió que trascendía. 

15/10/12

la industria del pezón

Créanme, hay muchas personas pensando en pezones; estudiando el comportamiento de los pezones, observando los tipos de piel de los pezones, las diferentes formas, tamaños y las reacciones de los pezones ante determinados factores.
Hay gente que tiene un pezón en la cabeza.
Hay gente que se ha llenado de plata los bolsillos gracias a los pezones.
Pensarán en los fabricantes de corpiños, pero no es a ellos a quienes me refiero, sino a los creadores de productos pensados pura y exclusivamente para el cuidado y sanación de los pezones cuando éstos están abocados al amamantamiento. Me refiero a los inventores de los escudos formadores del pezón, que como la palabra lo dice le dan forma de pezón al pezón poco agraciado; a quienes idearon los aireadores del pezón, que evitan el roce y permiten la cicatrización de los pezones heridos por la succión de los bebés; a quienes desarrollaron la línea de cremas de caléndula para pezones sensibles y agrietados, que alivian y suavizan a los pezones y que por ser atóxicas no le hacen mal al bebé si la mamá no se la quita antes de dar la teta; a los fabricantes de protectores mamarios, que evitan que las segregaciones de leche traspasen los corpiños y remeras de las madres, y a quienes sacaron al mercado las pezoneras siliconadas que se adaptan a los pezones y permiten así, amamantar sin dolor.
Ahora, que probablemente me hayan creído que hay gente pensando en los pezones, créanme también, mujeres, que agradecerán la existencia de esta gente cuando empiecen a dar de mamar, porque es hermoso, porque vale la pena. Porque, como dijo Maitena "es la síntesis perfecta entre mamá y amar".


12/10/12

mamá

"No tengo palabras para describir lo que siento", vaya si habré escuchado esa frase. Y cada vez que la oía pensaba que no encontrar palabras en nuestra lengua era imposible, que a quien decía aquello le hacía falta un diccionario porque si hay algo que en estas tierras abundan son las palabras.
Sin embargo la vida, una vez más, me baja el copete. Y acá estoy, dándole vueltas al asunto porque sé que algo tengo que escribir pero no se exactamente qué, ni cómo. Inventé este blog porque descubrí que nos rodean mundos sin prensa, demasiado simples como para salir publicados en los medios tradicionales pero lo suficientemente conmovedores para hacernos sonreír, asustar, o llorar; para cautivarnos, suspendernos. Cosas así nos ocurren a cada rato cada día. Ya lo dijo Borges mejor que cualquiera: “Entre cada tarde y cada mañana ocurren hechos que es una vergüenza ignorar”. Entendido de esta manera, materia prima no me ha faltado nunca; pero ahora, que acabo de vivir lo más intenso y visceral de mis días, me faltan las palabras.

Miguelina y Sabina


1/9/12

los beneficios y las necesidades de la mujer redonda

En Noruega las mujeres tienen un año y medio de licencia posparto paga, y el cónyuge tres meses de licencia paga obligatoria. En Argentina la licencia es bastante más corta, pero aún así, siendo mujer argentina embarazada he podido gozar de ciertos privilegios. 
La mayoría de los supermercados tienen una caja especial para personas que no están en condiciones de permanecer mucho tiempo paradas esperando, entre las que se encuentran las embarazadas. También suele haber playas de estacionamiento donde las futuras mamás cuentan con un lugar específico cerca de la puerta de acceso para dejar el auto.  Los encargados de seguridad de los bancos detectan al toque la cara de perrito mojado de una panzona ante la extensa cola hasta el cajero, y la acompañan hasta la ventanilla para avalar la justificación de tantos adelantamientos. También hay programas y planes del gobierno diagramados para las mujeres embarazadas sin cobertura de una obra social. 
Pero más allá de lo establecido por ley están la solidaridad y el sentido común de la gente. Las panzas con bebés adentro inspiran ternura. Las panzas muy grandes con bebés adentro causan compasión. Sea por H o por B, a las embarazadas se les brinda el asiento si no hay uno libre para ella, se les da paso, y hasta algún caramelito masticable en pleno centro, como me ocurrió un día.
Todos estos mimos son la manera que tiene la sociedad de dar la bienvenida al futuro ciudadano y decirle a la mamá "te acompañamos, queremos que descanses, que estés con tu hijo, que no le pase nada, que te sientas bien". Y la idea es que así sigamos, porque la hostilidad hacia las mujeres en algunas empresas (por ser justamente posibles futuras madres, con todo lo que eso implica) no me gusta nada. Por otro lado, no sé si la licencia posparto en Argentina es suficiente o si haría falta extenderla, lo sabré después de que lo viva; lo que sí creo es que después del parto se le debería dar permiso al padre para que no vuelva al trabajo a los pocos días. Porque la madre deberá abocarse al bebé pero alguien debe ocuparse de ella, de contenerla durante tan novedoso proceso. 
Las embarazadas necesitamos un mundo más tierno, más lento, suave y redondo; y algo de eso tenemos, pero siempre (y acá viene la parte en la que nos justificamos con la revolución que nos producen las hormonas), siempre, siempre, necesitamos más.


16/8/12

las panzas de la tarde

Hasta tanto la panza de una mujer embarazada no "se salte", lo que quiere decir no se note como tal, puede que ante los ojos de la gente que no está al tanto de su gravidez parezca más bien que está un poco gordita. Sin embargo, no hay manera de malentender los motivos de la panza que le crece a los hombres.  



Con Rolo (el operador del programa de la tarde), y Pipu, mi compañero de aire.


11/8/12

ya

¿Será posible que una crema para el contorno de los ojos pueda eliminar las arrugas en 48 horas, o que ese tratamiento para adelgazar le haga perder los 25 kilos de más que lleva esa mujer, en apenas un mes y a mitad de precio si aprovecha la promoción?
Nada haría sospechar de la eficacia de la crema ni del tratamiento para bajar de peso de no ser por la promesa de la inmediatez de los resultados. Por lo visto en nuestra sociedad occidental no nos conformamos con que las cosas funcionen. Necesitamos que funcionen y rápido; y lo penoso es que de la misma manera nos exigimos a nosotras mismas, a nuestros novios o maridos, a nuestras amigas, compañeros de trabajo, a nuestros padres, a nuestros hijos. Y cuando salimos a la calle seguimos exigiendo eficacia instantánea, reaccionamos con un impaciente bocinazo ante los errores del hombre que conduce el auto que va delante del nuestro, queremos que la señora que nos atiende en el almacén no se demore tanto en cobrarnos y que el remisero acelere. Hasta los semáforos nos irritan.
¿Pero qué pasa con los tiempos que no somos capaces de modificar, con los tiempos biológicos, los tiempos de maduración, de crecimiento?
Ahora que mi atención se focaliza principalmente en todo aquello relacionado al embarazo, al parto, la lactancia  y a la maternidad voy a transcribir un párrafo del libro "La maternidad y el encuentro con la propia sombra", de la terapeuta familiar argentina Laura Gustman, sobre las presiones del mundo para la nueva mamá:

Nuestra sociedad está apurada "por volver a la normalidad". Todos queremos que la mamá "vuelva a ser la de antes", que adelgace rápido, que abandone la lactancia, que retome el trabajo, que luzca espléndida... en fin, que esté a tono con los tiempos que vivimos. Es la era de internet, del e-mail, la telefonía celular, la televisión por satélite, los aviones y las autopistas rápidas. El mundo anda a velocidad luz mientras las madres se sumergen en las tinieblas del recogimiento, conservando las redondeces y reclamando silencio.
(...)
El mundo podrá transformarse, llegaremos a Marte, Júpiter o Neptuno; pero necesitaremos siempre nueve largos meses para gestar a nuestros hijos, otros nueve meses para que inicien el desplazamiento autónomo y larguísimos años para ser capaces de enfrentar el mundo sin la ayuda de los padres.



Muchas veces sentimos que si sacamos el pie del acelerador el mundo nos va a pasar por arriba aplastándonos sin piedad, pero hay momentos en los que no queda otra, y bienvenidos sean esos momentos.

28/7/12

te estamos esperando

Detalles que nos hacen caer en la cuenta de que cada vez falta menos para el momento más soñado.


27/7/12

la frescura en cuatro patas

Para los que como yo se sorprendieron de la variedad de productos para embarazadas, puérperas y bebés, inauguramos una nueva sesión enfocada en los productos para mascotas, que también los hay y muchos. Algunos más imprescindibles que otros.

Lupe, la caniche blanca de mi amiga Yan tiene siempre un aliento fresco.

18/7/12

la maternidad en los tiempos de la practicuna

Embarazo y reposo; cuando quise acordar me encontré rodeada de revistas sobre bebés. Títulos dulces de tipografía redondeada escritos en colores pálidos. En la tapa siempre una mamá con su bebé, simplemente un bebé (el Brad Pitt de los bebés) o una sonriente embarazada.
La figura del padre aparece de modo anecdótico en algún que otro artículo, pero por lo general están dirigidos a la mamá. A una mamá débil, infantil, temerosa, soñadora y lo necesariamente manipulable para que los publicistas la convenzan de que será de extrema necesidad que su bebé cuente con un andador, caminador y jumper con bandeja de juegos, luz y sonido y frenos antiescalera cuando practique sus primeros pasitos (en este tipo de publicaciones hay un excesivo uso de los diminutivos). 
Imagino a unas cuantas mamás lectoras sintiéndose frustradas ante los costos de ciertos objetos que estas revistas muestran como fundamentales. Se suponía que las mamaderas eran todas más o menos iguales, ahora resulta que las mejores son aquellas que tienen la tetina inclinada, porque permanece siempre llena de leche y esto evita cólicos en el bebé.
¡¿Qué clase de madre sos, que le das de mamar leche con aire a tu hijo?! ¿Acaso no te importa que llore por el dolor de panza?
Estimulador musical de pancita
Por otro lado, hay artefactos que si bien no están planteados como de extrema necesidad, tientan a cualquier madre moderna por la manera en la que muestran cómo le facilitarían la vida: la nueva vaporera con licuadora integrada para preparar papillas.
¡Se ve tan feliz el bebé de la foto! Y la madre, de escultural figura, se nota que tuvo tiempo de ir al gimnasio y recuperar su silueta porque no anda perdiendo el tiempo pisando papas con un tenedor.
La debilidad física que demuestra el cuerpo de una mujer con un bebé dentro de su vientre parece que se traduce en una debilidad intelectual capaz de hacerle perder el discernimiento entre lo que verdaderamente le hará falta durante el embarazo y el puerperio, y lo que es puro y verdadero chamuyo. De lo contrario, cómo se explica que se venda un "estimulador musical de pancita", o un "detector de sonidos", para escuchar las patadas, los latidos y hasta el hipo del bebé.
En ninguna revista dice que antes de que estas cosas fueran creadas, nacieron miles de bebés (incluyendo a los inventores del estimulador musical de pancita) que ante los primeros llantos por cólicos sus mamás les movieron las piernas, se tiraron los correspondientes gases y crecieron felices.

5/6/12

crónica de un lunes de junio

Desde hace un tiempo, cada vez que la alarma del celular le recuerda que hay que levantarse ella se encuentra prácticamente en la misma posición en la que se quedó dormida. La panza, que ha crecido notablemente los últimos días le impide conciliar el sueño de espaldas al techo como lo ha hecho toda su vida. Prende el velador que está sobre la mesita a su derecha y busca a tientas, entre libros y potecitos de crema, los anteojos de siempre, los que sólo han visto quienes la sorprenden entrecasa; más tarde, cuando los ojos logren despegarse del todo, se pondrá los lentes de contacto. Al mismo tiempo pero sin tanto escándalo se despierta Damián. Es lunes, ni la noche ni el fin de semana alcanzaron para descansar lo que pretendían, el ringstone elegido como alarma es tan irritante como los otros treinta que propone el aparato y sin embargo él se despierta de buen humor. Él no entiende como a ella le cuesta ser amable esos primeros minutos de cada día y a ella no le cabe la posibilidad de sonreír ante tales circunstancias. Aún así, cada mañana han sabido negociar a quién le toca hacer el desayuno y quién puede remolonear unos minutos más.

A las ocho arranca el programa de radio. El conductor también está de buen humor, o al menos eso demuestra a los oyentes. En el transcurso de la mañana ella realiza las intervenciones que cree necesarias y enfoca su atención en tomar notas de las entrevistas y subir noticias a la página Web que no deja de reclamar actualización. El juez de instrucción resolverá en los próximos días la situación procesal del imputado por la presunta violación de una menor. Inspección municipal clausuró un comercio de la ciudad. El campo convocó a un paro agropecuario. Organizan actividades por el día mundial del medio ambiente. La mañana la consume. De no ser por las cada vez más frecuentes ganas que le dan de hacer pis, no se levantaría de la silla hasta la hora de irse. Últimamente su cuerpo manda más que su mente, su voluntad quedó supeditada a aquello que no le haga mal a la bebé que lleva adentro. Recuerda que ayer se cumplieron cinco meses, y de repente, todo lo que pasa en el estudio más la misérrima producción para el programa que conduce a la tarde le importan un bledo. Las pataditas de Miguelina le dan cosquillas, se lleva la mano a la panza y nadie lo nota, pero está sonriendo y es la mujer más feliz sobre la tierra.

Un mensaje de texto de “Ma” llega en el momento justo como para quitarse una preocupación de encima: “Hice croquetas de pollo. ¡Vienen a comer?”. Cómo negarse a tan delicioso mimo. Aunque tuviera la heladera llena de opciones para el almuerzo no desaprovecharía la oportunidad de comer lo elaborado por las manos de mamá. Y Damián tampoco, porque seguro liga un plato más calórico y elaborado que el que ella pueda hacerle.

Tras el almuerzo, la vida en las ciudades pequeñas le da una segunda oportunidad a la fiaca y eso se llama siesta. Los negocios cierran y las calles se aquietan por unas horas, y entre las cuatro y las cinco de la tarde todo recobra movimiento. A esa hora regresa a la radio. La luz de “aire” se enciende a mitad de una enérgica cortina musical y su voz se escucha diciendo: “Muy buenas tardes a todos, bienvenidos a la tarde de radio Máxima, bienvenidos a esto que es: ‘Más tarde que nunca”. Al igual que la mañana, la tarde también se escurre, aunque con más adrenalina. Este lunes, al despedirse de los oyentes se sintió satisfecha con el programa, a pesar de ese entrevistado que surfeaba entre las preguntas que no le gustaba responder.

Afuera hace mucho frío y ella detesta las bajas temperaturas. No ve las horas de llegar a la casa, bañarse, comer algo y acostarse. Se consumió la mañana, como esas velitas petizas que se usan en decoración. También la tarde, y así los días. De no ser por ese trabajo de redacción que le encargaron no hubiera sido consciente de todo lo que ocurre entre que se pone y se quita los lentes. Mientras escribe su lunes como si lo hubiera vivido otra persona, lamenta no disponer de más caracteres para no tener que obviar tantos detalles. Tenía razón Borges, piensa; y en una página cualquiera de la agenda copia textual: “Entre cada tarde y cada mañana ocurren hechos que es una vergüenza ignorar”.

18/5/12

te siento



Como un pececito de color, o como una patadita de rana.

Como el aleteo de una mariposa, como la que sienten los enamorados pero un poco más abajo, unos tres centímetros debajo del ombligo.
O como burbujas.
Me equivoqué cuando dije que ya había vivido lo más suspensivo.
Y quizás ahora me esté equivocando también y sean los ojos o la voz de ese pececito lo que más me llene el alma.

18/4/12

en carne propia

Y ya que estamos meta hablar de embarazos, ayer Marbot se tragó un bicho mientras iba en bici hablando de seres dentro de otros.

13/4/12

mitos de la gravidez

No sé si habrá otro tema sobre el cual existan tantos mitos como los hay en torno a los embarazos. Una más ridícula que la otra son las conjeturas que he escuchado sobre el género de la criatura y las explicaciones ante los malestares de toda futura madre.
De tan insólitas, estas conjeturas y explicaciones terminan siendo adorables, graciosas, dignas de recordar:


  • Si tenés acidez estomacal es porque le está creciendo el pelo.
  • Si el padre tiene más hermanas que hermanos, entones será nene; pero si tiene más hermanos será nena.
  • Si quedaste embarazada el día de la ovulación, es nene.
  • Arrancate un pelo, colgá de éste un anillo de oro y suspendelo sobre tu ombligo. Si realiza movimientos pendulares estás embarazada de un varón, pero si forma círculos... adentro hay una niña.
  • Sumá la edad que tendrá el padre y la que tendrá la madre cuando se produzca el parto. Si el resultado es un número par, como los testículos son dos... nacerá un niño.
  • La mujer embarazada de una nena se pone fea porque su hija le quita la belleza.
  • Si la panza está en punta, nene... de cabeza que es nene!




10/4/12

dos rayitas y al muro

Me dice Ana, mi compañera de aire de cada tarde con su cuenta de Facebook abierta frente a su grandes ojos: "No, no puede ser... una loca le sacó una foto al test de embarazo y la publicó". Tras una breve pausa y sin perder la sorpresa, agrega lo que "la loca", (que es una amiga de una amiga suya que en realidad más que una amiga es su vecina) dice: "Después de un mes y medio de retraso había que sacarse la duda".

No se qué me suspendió más, si el hecho de que haya publicado la foto del test con la lengüeta piyada y todo ¡o que se haya aguantado tanto hasta sacarse la duda!