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7/5/11

ALBAHACA PARA TODOS

Al descubrir el crimen del que había sido víctima mi albahaca traté inmediatamente de identificar al culpable. Tenía entre ceja y ceja a una babosa, que días antes vi desplazarse asquerosamente por la pared. Sabía que era ella, ¿sino quién? Y dispuesta a hacer justicia por mano propia, regresé con un paquete de sal fina.
Me metí el hambre y la sed de justicia en el paquete de sal cuando vi que quien se comía las hojas de mi albahaca no era una babosa sino una tucura.



Damián me sugirió que la agarrara de las patas traseras y la tirara al patio del vecino (macanudo), pero como prefiero evitar tener problemas con el barrio la dejé ahí, si total... hay albahaca para todos.


1/5/11

negro o blanco

Cosa voglio de piu
Cazador de demonios
Más allá de los gustos íntegramente dispares que tenemos para alquilar películas, sobrevive el matrimonio.

¿Cómo ponerse de acuerdo cuando una quiere alquilar Amélie y él El hombre lobo?
Al principio del noviazgo elegíamos "algo intermedio", que siempre terminaba siendo una bosta. Así de simple, una película de mierda que no satisfacía a ninguno. Ahora, cansados de medias tintas, decidimos sacar nueve pesos más del bolsillo y alquilar dos.


Así fue como este sábado lluvioso pasamos de los sablazos de un fortachón pelilargo que no se amedrentaba ante criaturas satánicas; a los besos, abrazos y encuentros sexuales de una mujer del norte y un hombre del sur de la bella Italia.

20/4/11



No es más de lo mismo, no da igual casarse o no casarse por más años de convivencia, hijos, y agua que haya corrido debajo del puente. No es sólo un papelito firmado, como simplifican quienes desconocen y quienes le huyen a la ley matrimonial. 
Una ceremonia religiosa, sea del credo que sea, no es cumplir el sueño de entrar de blanco; parece un cuento de hadas, por lo mágico, pero es real.
El anillo no es carcelero, como dicen los Auténticos, es símbolo de la unión entre dos. Dos que se unen para andar juntos, no para atarse.
Las palabras tienen sombra, tienen peso, pelos y transparencia, dijo Neruda, por eso lo aclaro. 
No nos daba lo mismo seguir como estábamos, que casarnos. 

¿francesita o vía láctea?

Elegí Vía Láctea porque la francesita ya pudre
Unos días antes de casarme se me dio por hacer cosas que no había hecho durante mis 26 años de soltera; como ir todos los días de la semana al gimnasio pretendiendo tonificar todo aquello que no se tonificó en dos décadas y medias, al tiempo que buscaba calmar la ansiedad con el monótono pedaleo del indoor cycling, más conocido como spinning, o lo que en criollo se diría "bicicleta fija".

No caí, como otras novias próximas a dar el sí, en las redes electroestimuladoras de las ondas rusas, el ozono o el drenaje linfático, pero sí confieso haber entrado a un salón de belleza y haber pedido turno para que me hicieran las manos y los pies.

2/3/11

por la tonada

Enamorarse es sumamente suspensivo, y si hay algo más suspensivo todavía, es el amor correspondido y que sean dos y no uno el que ande tonto, con cara bolero.
Que esto se de no es moneda corriente. Hay quienes han tenido la suerte de encarar por primera vez al amor y dar en el blanco; y otros a los que nos ha valido unos cuantos tropezones.
Pero llega.
Y cuando llega de verdad te das cuenta.
Te das cuenta por la tonada.





Se dice de él:


Ojos grandes y pelo negro. 
Para él no existen las reglas básicas de los caballeros, él abre la puerta y pasa primero.
Su voz brilla. El río lo envuelve y le nacen acordes.
Seguridad. Decisión. Compromiso. Manos fuertes y trazo firme. 
Por momentos Paraná, por otros Uruguay.
Risa de chamamé, seducción de zamba, vitalidad de chacarera y simpleza de chamarrita.
Absolutamente nada de más.



Se dice de mi:


Pelo rubio, bastante y en original descontrol.

Tan madura y atosuficiente como sensible y niña.
A veces todo lo puede y otras se le cae el mundo sin la ayuda de un abrazo.
La rodean y la distinguen valores creados y heredados.
Profesional admirable que utiliza sus recursos literarios hasta para pedir rabanitos en "Lo de Chiche".
No es parecida a nadie, ni lo quiere por suerte. Todo lo que hace es "típico de Sabi".

6/12/10

26

La vida puede dar un vuelco en tan sólo un día. Cuántos vuelcos podrá dar entonces en un año.
Recuerdo el último 5 de diciembre, reconozco cuánto se han modificado las cosas en mí y a mi alrededor (o cuánto las he modificado yo), y celebro los cambios.
¿Depende de una o depende del destino?, ¿Yo hice que fuera así o "ya estaba escrito"?
Entregarse al viento también es una decisión; y de preguntarse por qué no escapa nadie.

25/10/10

dónde



Yo estaba dentro de la habitación del general Escalante y de Blanca Montes. Era la primera noche después de la boda que dormían juntos. Blanca era virgen y Escalante sólo estaba acostumbrado a tratar con putas. Todo indicaba que esa noche iba a ser un fiasco.
Escalante intentó tranquilizar a Blanca, que entendía poco y nada de la situación, diciéndole que nada malo iba a pasarle, que ella era su tesoro y que la cuidaría como tal.
En ese momento no logré darme cuenta si Blanca le creyó, sólo observé que, aunque tensa, se dejó desprender el camisón, que el general la tumbara sobre la cama y comenzara a besarla.

"Acá pasó algo", escuché; y sentí que mis pies se despegaban del piso hacia lo alto y me alejaba de aquella habitación. Cuando reaccioné estaba en un pequeño estudio de arquitectura y un metro y medio más allá, frente a la compu, Damián desconcertado frente a un archivo de word que tras modificar el formato le partió en dos una nota al pie.

¿Dónde estaba entonces? ¿En la habitación matrimonial del general Escalante a la que me llevó Florencia Bonelli a través de su relato en Indias Blancas, o en Minimal Estudio?

Me fascinó, me suspendió con cosquillas el poder de abstracción que tiene la lectura, y me recordé recorriendo el caribe con Fermina Daza y Florentino Ariza; sentada en el banco contiguo al que ocupaba Martín en el parque Lezama; y más pequeña y medio asustada en el asteroide B 612 viendo crecer a los baobabs.

12/10/10

encontré un cerdo y una oveja en el patio de mi casa

Mi patio no es grande, y menos el sector con tierra.
Me senté al sol después de comer y me molestó la presencia de un yuyo desordenado entre el pastito lindo. De reojo lo descubrí.
No pude con mi genio, no pude ignorarlo y seguir. Tuve que arrancarlo y, parece mentira pero, una vez que saqué ese noté que había otro, y otro más allá.
Me acordé del mito aquel que dice que si arrancás una cana nacen otras siete. Bueno, algo así ocurrió con los yuyos desordenados esta siesta.
Los arranqué a todos y además despejé de cascotes y restos de escombros el sector de tierra que tiene el patio.
Cuando llegué a la zona de la albahaca mis ojos no podían creer lo que veían: una oveja. Por un instante creí que era el feto de algún bicharraco pero no, era una oveja, o más bien una ovejita. De plástico, chiquita y bastante fea como para pensar que haya sido juguete en el pasado, por eso supuse que quizás se trate de la pieza de un pesebre de mal gusto y que vaya a saber por qué razón llegó a mi albahaca.
Mis ojos no salían del asombro cuando veinte centímetros más allá encontré un chancho. Sin gracia e igual de pequeño y descolorido que la oveja. Entonces descarté la hipótesis del pesebre, pues hasta hacerse grande Cristo fue judío y los judíos no comen cerdos. Qué iba a hacer pues, un chancho en el establo aquel.
Pensé en la infancia de Damián, que transcurrió en la casa de al lado y me lo imaginé pequeño jugando a la granja. Pensé en los movimientos de la tierra. Recordé esas monedas que casi sin querer salir de la infancia enterramos con mi amiga Luisina en el Parque Unzué y me pregunté la cantidad de boludeces que debe haber bajo la tierra.
Y poniéndome más seria, pensé en el mastodonte que hallaron acá cerquita en abril de este año y en los investigadores del CONICET que excavaron un poco más la semana pasada. Intenté pero casi que no pude hacerme una idea clara de lo que debió haber sido lo que hoy llamamos Gualeguaychú hace miles de años, ocho mil antes de Cristo, diez mil antes que Damián y mi albahaca, antes de que llegaran los cerdos, las ovejas, los judios, el plástico, Luisina, yo... el CONICET. 



30/9/10

las flechas de Tala

No conocía Rosario del Tala hasta ayer; que acompañé a Damián y a Polito a tomar fotos, observar y buscar sensaciones en la plaza principal, que es la plaza Libertad, para participar de un concurso al que invitan a arquitectos entrerrianos a que presenten proyectos para reformarla.
Era cantado que algo de todo lo que podía llegar a encontrarme allá me iba a suspender.

Lo primero fue la casa donde nació Martiniano Legizamón, hoy museo, que me quedé con ganas de conocer por dentro.
Minutos más tarde un hombre trasladándose a caballo por una de las calles del centro, frente a la Jefatura de Policía y la plaza Libertad.
 Pero lo realmente suspensivo llegó a mis ojos cuando ya estábamos yéndonos: las flechas pintadas en algunas esquinas. Una indicando el sentido de las calles (hacia la derecha o hacia la izquierda) y otra indicando... no sé! la vereda, las napas subterráneas, el mismísimo infierno, China... 



28/9/10

el oriental del fondo


El árbol que plantamos en el patio de casa dio sus primeros brotes. Hay vida nueva ahí afuera.

Se trata de un ginkgo biloba.

El gingko, o árbol de los cuarenta escudos, es un árbol único en el mundo, sin parientes vivos. Contiene una única especie: el ginkgo biloba que constituye uno de los mejores ejemplos de relicto o fósil viviente conocido.

Es originario de China y puede llegar a vivir mil años. Puede florecer en diferentes climas del mundo, sin embargo, crece principalmente en China y Corea, en el sur y el este de Estados Unidos, el sur de Francia, y en ciudades de Uruguay, Argentina y Chile.

Mi patio está en Gualeguaychú, una ciudad de Entre Ríos, Argentina; por eso floreció acá un ginko.

Sigo. Desde hace siglos se ha utilizado por sus acciones terapéuticas, especialmente por la medicina tradicional china, y las hojas del árbol se usan en la herbolaria moderna.

Después de la bomba atómica de Hiroshima, fue uno de los pocos árboles que quedó en pie en las cercanías del epicentro, por eso se lo conoce como portador de esperanza.

Cuando anden por La Plata, observen los árboles de la calle que conduce al Museo de Ciencias Naturales; y sino vengan al patio de mi casa.

5/9/10

vto.

Supermercado.
Góndola de los lácteos.
Damián quiere llevar un queso "rico, con sabor a algo", para untar. Entiéndase: NO LIGTH
Sabina protesta por la cercanía de la fecha de vencimiento.
¡Quién se fija en eso! interviene Damián mientras se va chocho con su queso y el chango hacia otro sector.
Sabina se queda mirando los potes de yogurt y escucha que el señor que está parado al lado le pregunta a su mujer: "¿Llevo este queso?", y la mujer le responde: "Si gordo, pero fijate la fecha de vencimiento".

Conclusión: Ya se que dos casos en menos de tres minutos no es representativo y que más bien se trata de pura casualidad, pero de todos modos me animaría a afirmar que LOS HOMBRES NO MIRAN LA FECHA DE VENCIMIENTO.

31/7/10

la procesión que fue por dentro

Yo reconocí, acepté y comuniqué que estaba nerviosa, y a mi cuerpo no le pasó nada.
Él aparentaba tenerla re clara y hoy amaneció con una boquera.


Nos mudamos!!!

29/7/10

lo bueno de juntarse con la ciencia

Es cierto que cuando una se traslada a pie ve y descubre cosas que yendo en auto no vería.
Hace un par de días, conquistada por el sol de la siesta y viendo que el frío no era tanto, decidi ir a caminar al parque. Lo nuevo del hecho fue que conseguí que Damián me acompañara, lo que garantizaba besos y carcajadas en la caminata.
Hecho.
A la parte de los besos no la voy a contar, tranquilos. A la parte de las risas sí. Y a la parte de la curiosidad suspensiva también, para eso armé este mundillo virtual.
Caminando notamos que a la espantosa intervención artística que se le realizó a los perros...



Se sumó esta:


El monocromático sembrador pasó a lucir unos bellos pantalones oscuros y una blanca y estirada camisetilla.
Cuando empezaba a pensar que para ver el mal gusto del que ha sido víctima el parque más hermoso de la provincia era preferible recorrerlo en auto y así no detenerse en estos detalles, la caminata me sorprendió con algo más.
Al pasar por la escuela Normal, Damián descubrió que al lado de la estatua de la inexpresiva mujer que representa a "La Ciencia" estaba el gemelo del sembrador del parque.


Menos mal que los artistas designados por la Dirección de Espacios Verdes no entran a la E.N.O.V.A con su inquieta paleta de colores.