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8/10/14

para que algún día leas

Amo esos ojos (tus ojos) que me miran como nunca nadie me había mirado antes.
Amo esos abrazos gorditos en mi cuello,
                                                                y esas caricias de tu piel nueva con mi piel curtida. Tus manitos torpes, como espuma. Este amor blando, puro y suave que me desmorona.

Amé saberte dentro de mí.
Sentir tus movimientos, cantándonos.
Esperarte al sol imaginándome tu voz y preparando mi cuerpo y mi alma entera para recibirte, porque sabía que me necesitabas toda.
Amo locamente ser mamá, pero más amo que vos, rusita linda, me lo digas.
Prometo acudir a vos siempre que me llames, como hacés ahora, escandalosa, para mostrarme las "mumas" y las brujas. Seguiremos saboreando ensaladas para que papá se pregunte qué le encontramos de rico, y preparando las tortas de su cumpleaños. Y vamos a salir a caminar agarraditas de las manos hasta llegar a la plaza. 
                      Descubriendo el mundo a cada paso.
Y cuando ya no te interesen las hamacas nos sentaremos a charlar, a reír y llorar; y compraremos helado. 
           De frutos del bosque, de dulce de leche y de sambayón. 

Te amo y amo todo lo que implica ser tu mamá: las horas de sueño interrumpidas, las corridas al hospital, los temores, los pañales, el cansancio y sus ojeras, mis renuncias, el desorden en la casa, la ropa sin planchar, los crayones (siempre tan cerca de las paredes). Todo.

Abrazo gordito


13/6/14

otra vez un cerdo en casa

Ya me pasó una vez, hace tiempo; era primavera y el árbol que habíamos plantado no era más alto que el tapial. En lugar de orégano, en ese rincón crecía en proporciones absurdas una planta de albahaca. El dinero que ganábamos no nos alcanzaba para enrejar el ventanal. Yo cocinaba peor que ahora, y aún no éramos papás. Parece que estoy hablando de un pasado lejano, pero a decir verdad, no pasó demasiado tiempo desde la vez que encontré un cerdo y una oveja en nuestro patio.
En aquel entonces me desviví sacando conclusiones, pensando cómo habían venido a parar acá, a quién pertenecían. Incluso no tenía claro qué hacer con ellos.
Hoy, que ya cocino mejor, que estamos en otoño y que la punta del ginkgo biloba se alcanza a ver desde el otro lado creo fervientemente que hemos edificado arriba de un yacimiento de animalitos de juguete.



7/3/14

sugestiones

Anoche que Miguelina se durmió temprano, con Damián pretendimos "aprovechar para dormir", ya que se trata de algo sumamente necesario y que se da muy de vez en cuando desde el 28 de septiembre del 2012. Sin embargo, los muy abombados nos enganchamos con dos películas, ambas ya empezadas, aunque no lo suficiente como para no entender la trama.
Un drama y una comedia, como para compensar con risa la angustia.
Lo que voy a contar a continuación no es algo que no haya observado antes, sólo que anoche me sorprendió más de lo habitual. En las pausas publicitarias (que siempre llegan en el mejor momento) noté que Damían hacía comentarios como si le estuviera pasando a él lo del protagonista, un tipo de empatía  algo extraña, ya que su vida y la del pobre muchacho de la película no se parecen en nada. Es así como culpa del cine mi marido siente el dolor de mi engaño y lucha porque yo le deje ver a su pequeña niña, y sobrevive a la traición de un amigo o experimenta (desde los mullidos almohadones de la cama) la aventura más extraordinaria, con estallidos, tiroteos y persecuciones. 
Como anoche me causó mucha gracia, y le advertí que probablemente lo escribiría en el blog, me confesó que siempre ha sido así. Que cuando era niño salía del cine Palma con los ojos desorbitados creyendo ver enemigos escondidos arriba de los techos y seguro de que sus bracitos morenos eran tan poderosos como los de He-Man.
Y me enamoré aún más.


18/1/14

en el cielo las estrellas

Lo primero que hice este año, luego de desearles un feliz 2014 a quienes tenía a mi alrededor, fue enseñarle a Esteban la constelación de Orión.
Las tres Marías son el cinturón del cazador. Aquella estrella que brilla bien derechito a la María del centro, y allá arriba, es la cabeza; y esa otra ahí abajo es uno de los pies. Al otro pie lo tiene levantado, como si estuviera corriendo, y es esa otra estrella a la izquierda. Ahora, entre el cinturón y la cabeza hay tres estrellas que desde acá se ven con menos intensidad que son: el codo, la mano y la punta de la flecha.
Y Estebanojosbellos sonrió con toda la luz del año que empezaba al descubrir la figura del hombre en las estrellas.

9/10/13

carta para un primer cumpleaños

Deseo que siempre encuentres luz, aún en la tristeza más honda.
Y que tengas abrazos y besos a tiempo.
Quisiera alejarte de todo riesgo y amenaza, y que nada te duela;
pero no es así como se vive. Los rasguños, y los tropiezos, y las angustias, también son parte de todo esto y aunque no lo parezca, sirven.
Espero darte lo necesario, ni menos ni más.
Para flotar, llegar a tierra. Sembrar, y esperar. Y detenerte luego a disfrutar y compartir la cosecha. Quiero que siempre encuentres libros y hojas en blanco. Para volar.
Que conozcas muchas historias y que construyas la tuya. Que mezcles colores. Que te engrudes las manos.
Que suene la música. ¡Que hagas música sonar!
Que siempre que puedas bailes libre, sin zapatos y sin reglas. Como ayer a la siesta.
Quiero que ames. Con todas tus fuerzas, que ames.
Que te enternezcan los bebés y que respetes profundamente a los viejitos.
Los animales, las plantas, los ríos, tus hermanos, tus vecinos; incluso las personas que no conocerás jamás son parte de la creación (como vos); y como tales, tenés que cuidarlos.
Procurá no lastimar a nadie, y si alguna vez lo hacés, no te quedes con la culpa ni el temor, sé valiente y pedí perdón.
No te olvides nunca de la sonrisa, es el elemento principal de la hermosura.
Tampoco te quedes con la duda, preguntá; así vas a evitar malentendidos y a la vez vas a aprender muchísimo.
Y en el camino, me enseñás vos también a mí.



23/6/13

pasos

Fueron tres.
Chiquititos.
Titubeantes primero, decididos después. Firmes un segundo. Débiles al fin.
Nacieron con una canción del negro Aguirre de fondo, entre variopintos objetos indefensos.
Con papá en la largada y mamá en la meta.

7/4/13

:)


...Yo llevo tu sonrisa como bandera, 
y que sea lo que sea...

10/2/13

la fiesta


Como una piedra que alguien tira al río, el carnaval se propaga como ondas alrededor del corsódromo. El tranquilo barrio de vecinos que recién ahora están acostumbrándose a ver el pavimento en la puerta de su casa, convulsiona cada sábado de verano. Autos por doquier. Los quioscos y las despensas abiertos toda la noche. Pelucas de colores. Agentes de tránsito. La Policía. Los turistas preguntando cómo llegar. Y la música de las comparsas que no deja dormir, por eso es mejor sentarse en la vereda y sumarse a la fiesta.

Da la sensación de que Gualeguaychú todavía no puede creer lo que pasa. Desde que en Argentina se recuperó el feriado de Carnaval, esta ciudad del sur entrerriano se convirtió en el epicentro de los festejos. Por los tres accesos de la ciudad se ven entrar autos constantemente. Y tal “invasión” genera trabajo y alegría, pero también algún temor  (como cuando para algún encuentro familiar caen a la casa más parientes y amigos de lo imaginado), y entonces se escucha a la gente preguntarse si alcanzará el agua, si habrá cortes de luz, plata en los cajeros y dónde se alojarán todas estas personas.

El barrio del corsódromo verdaderamente se transforma, y por fuera del enrejado de la pasarela el carnaval también se festeja.

Kamarr se estaba yendo y Ará Yeví estaba lista para su turno. Faltaban cuatro minutos para la medianoche. Beto, en su puesto de venta de cotillón carnestolendo, estratégicamente ubicado a pocos metros de la entrada principal del circuito, le colocaba un espaldar lleno de brillo y plumas a una turista salteña mientras el marido preparaba la cámara. Por 15 pesos podía sacarse todas las fotos que quisiera y sentirse pasista o bastonera por un rato. Cuando ella terminó de jugar él también quiso su foto. Beto cobró quince más y él, aunque vestido de jeans, camisa, y lentes con aumento, se calzó otro espaldar.

Cuando la ciudad deja de ser la sede del carnaval y recupera su habitual ritmo de pueblo grande, Beto es uno de los choferes de las ambulancias del hospital. Pero cuando llega el verano divide su tiempo y cansancio entre sus dos trabajos. Este año invirtió tres mil pesos en plumas para armar los espaldares. Uno de sus hijos confeccionó un montón de tocados para vender, y su mujer quedó a cargo de la caja. Contando a la pareja de Salta, ya eran 250 quienes le pagaron por una foto esa noche. Beto estaba contento.

La música de Kamarr se escuchaba lejos y alzando la vista desde la calle podía verse a la carroza de apertura de Ará Yeví en el otro extremo de la pasarela, lista para avanzar. En el bar de la esquina cuatro chicas con antifaces compartían una cerveza, mientras otra, con una pluma rosada en la cabeza bailaba en plena calle y alzaba su copa ante los desconocidos que la piropeaban. Los agentes de tránsito y los policías, serios en el centro de la batahola, la miraban con zozobra. Unos metros más allá, aclimatados con el espectáculo, una familia entera pasaba el rato en la vereda.

No había remises libres, ni lugar donde estacionar. Tampoco se escuchaban sirenas. Sólo los ruidos de la alegría, y allá arriba el cielo acompañaba con estrellas. Eran casi la una de la madrugada y seguía la fiesta…

Apurad, que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir.

Vamos subiendo la cuesta
que arriba mi calle
se vistió de fiesta*.

*Segmento de “La Fiesta”, de Joan Manuel Serrat

2/2/13

cambio de personalidad

Sólo bastó que dejáramos de ser quienes éramos para ponernos a jugar. La profe de inglés con un embarazo de cuatro meses, el arquitecto aficionado por el bikepolo y la periodista, jamás lo hubieran hecho. Pero la muñeca pepona, el malo de la película de Scream y la ratona, sí.

10/1/13

nada el pájaro y vuela el pez

Hace dos años murió María Elena Walsh, integrante del grupo de seres que no se van cuando fallecen. Digo yo. Porque han dejado huellas, que no se borran, a través de su obra. En este caso de sus canciones, y de sus textos, como este que habla sobre la pena de muerte:

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.
    Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
    Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
    Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
    Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
    Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
    Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
    Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
    Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
    Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
    Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
    Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
    Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.
    A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.


Y de regalito, para ponerle play, una de sus canciones: "Sábana y mantel"


20/11/12

prueba y error

Benja

Dos días antes de su cuarto cumpleaños Benja tuvo una idea, pero no se la dijo a nadie. Benja quería saber algo y sólo la experiencia le daría la respuesta.
En la casa estaban él, su hermana de seis años y sus papás. Ninguno de ellos iba a inhibirlo, pues tenía con todos la confianza suficiente como para hacerlos partícipe del experimento, de arriesgarlo todo sin temor al fracaso. Ellos no iban a quererlo menos si la cosa no salía como la esperaba.
Entonces empezó a saltar. Saltó. Saltó otra vez. Dio un salto cortito, uno hacia adelante y otro con más envión. Saltó lo más alto que sus piernitas delgadas le permitieron y siguió saltando un rato más sin dejarse vencer por la fatiga que la tarea le provocaba.
-¡Qué bien, Benja!, le dijo el papá pensando que quizás el niño buscaba llamar la atención y necesitaba algunos aplausos, ¡qué bien!.
Pero Benja no pretendía recibir halagos.
Con la respiración agitada y en su media lengua se reconoció vencido y lamentó: ¡No puedo volar!

31/7/12

eso no se dice



El Taboo es un juego muy divertido para jugar en equipo. Consiste en hacer que el resto de los compañeros  adivinen una palabra determinada, pero sin hacer gestos y sin pronunciar ciertas palabras taboo. 
Supongamos que un jugador toma una tarjeta con la palabra, "botella". Para que su equipo la adivine puede decir todo lo que se le dé la gana, exceptuando cualquiera de las otras cinco palabras que figuran en la tarjeta.  Estas palabras suelen ser sinónimos o pueden estar relacionadas de alguna manera a la palabra a adivinar. En el caso de "botella", las palabras taboo que dificultarían la tarea del jugador pueden ser "agua", "líquido", "destapar", "vaso" y "sed" por decir algunas.
La última vez que jugué al Taboo gané, pero eso no es lo importante ahora, más allá de que Damián se hubiera puesto de mal humor si perdíamos. Lo suspensivo fue tomar una tarjeta y encontrar entre los sinónimos de JUVENIL, la  palabra DELINCUENTE.



28/7/12

te estamos esperando

Detalles que nos hacen caer en la cuenta de que cada vez falta menos para el momento más soñado.


10/7/12

protestas juguetonas

Ser testigos cercanos de un acontecimiento hace que perdamos un poco la dimensión real de los hechos. Algo así sucede cuando miramos de cerca algo demasiado grande.
Como gualeguaychuense me costaba creer cuando decían que la lucha contra la instalación de la fábrica de pasta de celulosa Botnia iba a sentar precedente en las protestas ambientales del país y la región; y sin embargo estas manifestaciones, que fueron noticia en medios de comunicación de muchos países y por un tiempo prolongado, favorecieron al resurgimiento (o surgimiento y ya) de la denominada "conciencia ambiental" y todo aquello relacionado al medio ambiente fue ocupando su lugar en la agenda pública.
No estoy en condiciones de afirmar que el mérito haya sido todo de Gualeguaychú, pero en parte colaboró.

Cuando todavía no se habían retirado de Arroyo Verde las cámaras de los medios de difusión nacional, otra ruta, la 14, se convirtió en el centro de atención del país. Allí, micrófono en mano y montado a un acoplado, un productor agropecuario descendiente de inmigrantes italianos despotricaba contra el gobierno de Néstor Kirchner. Era Alfredo De Ángeli, un entrerriano cincuentón de cachetes colorados, panza y ojos grandes que no tenía reparos en dirigirse a los gobernantes ante una multitud, con las mismas palabras que utilizaría frente a un amigo en el patio de su casa. Eso le cayó bien a la gente, los productores encontraron su voz cantante y todos esos otros vecinos que nada tenían que ver con el reclamo, que lo más cerca que estuvieron del campo fue el tablero de El Estanciero, aprovecharon la volada para cuestionar al kirchnerismo. 
Vaya si habrán hecho bulla que en las elecciones legislativas del año siguiente se abrió paso la oposición y se mudaron al Congreso los "agrodiputados". 


Ambas protestas, la ambiental y la rural, que tuvieron como epicentro las rutas de Gualeguaychú, fueron noticia en los servicios informativos de las AM, tapa  en los diarios, ocuparon el bloque principal de los programas televisivos más importantes de política, fueron tema de conversación en los taxis, almacenes, cafés, cumpleaños, redes sociales.


De lo que no tenía conocimiento, hasta ayer, es que además fueron incluidos en la última edición del popular juego de mesa "Carrera de Mente".





28/6/12

Luca y Pachoma

El título se parece al de alguna tira de historietas, o no Marbot? Sin embargo lo que aquí suspende es real.

Luca y Pachoma tienen 11 y 12 años. Se hicieron amigos hace poco, cuando Luca se mudó con sus padres al barrio donde vive Pachoma. En estas tardes de invierno, en lugar de salir a patear pelotas a la calle se juntan a mirar películas y documentales de fantasmas; pero Pachoma le tiene miedo a los fantasmas. 


-¿Por qué les tenés miedo? -preguntó Luca 
-Porque son feos- dijo Pachoma. 
-Y qué querés...no va a ser el fantasma de Jennifer López...son fantasmas.

12/6/12

Alma

3 de junio 2012

Que este mundo te lastime sólo lo necesario para volverte una mujer fuerte y puedas comprender al que sufre.
  Que tus ojazos reflejen siempre una mirada pura, virgen de mezquindades. 
Y que a tu alrededor, querida Almita, sigas encontrando sonrisas.

23/3/12

fotos viejas

Será por los cambios que fue dejando el paso del tiempo, será porque todos somos un poco nostálgicos y el pasado logra conmovernos... no se, pero me animaría a asegurar que no hay hombre ni mujer que no se suspenda con una vieja fotografía.
Todos ponen una cara parecida cuando se reconocen en una.
A estas las encontró mi primo Matías, el polli, en la casa de mis tías. Allí, en el placard que usaba mi abuela hay una caja enorme con un montón de fotos viejas.


La pelota imposible que falte, el castillo de arena nos mantenía entretenidos largo rato.
Si no es el Gualeguaychú, es el Uruguay, otra no queda.
Y la fotógrafa... apuesto lo que sea a que fue la tía Rosa.

Jugar en el campo. Jugar, jugar y jugar y no querer dejar de jugar.
Maldecir la hora de la noche y tener que separarnos.

Jajajajaj, el nenito ese sentado allá atrás ahora es un gigante estudiante de Arquitectura de la Universidad de La Plata.
A ver si las maquetas le salen tan buenas como los castillos de arena...

15/1/12

carta de presentación

Cuando un niño se encuentra con otro por primera vez, en la playa por ejemplo, y deciden de repente hacerse amigos aunque no más sea por esa tarde y jugar juntos, intentan conocerse preguntándose mutuamente cosas tales como "cuál es tu color preferido" y arman castillos en la arena y comparten juguetes.
A la hora de separarse se despiden y regresa cada cual a su casa sin haberse interesado jamás en esas cosas aburridas que preguntan los adultos, como los apellidos.

Si un niño (o un adulto) me pregunta cuál es mi color preferido, le contesto "el naranja".





22/8/11

dulce espera

Mis amigos José y Mariela van a ser papás los primeros días de octubre, y eso se nota en la panza que le antecede a ella, en la ansiedad de José, y en cada rincón del departamento:






21/8/11

cuando era niña...

Para mí Flavia era la más linda, por lejos; y la imitaba en la terraza de casa simulando estar rodeada de chicos sentados en la tribuna del estudio de televisión. Con Flavia, con Pelín y las canciones, la ola está de fiesta para vos.
De Xuxa me gustaban las botas, y mi mamá tenía unas que si me las ponía yo, las cañas me daban justo por encima de la rodilla. Como las de Xuxa. Xu xu xu Xa xa xa este ritmo nuevo voy a bailar.
Las canciones que mejor recuerdo son las de Nubeluz, en el lado B del cassette venían sólo las pistas y estaba buenísimo ponerlo en el radio grabador gris y cantarlas yo misma, como si fuera una de ellas. Papi papi papi deja de fumar, cuando me das un beso ya no puedo respirar, deja ese cigarro si me quieres de verdad, no ves que a mí también me hace mal; basta ya!. Esa fue la primera vez que escuché hablar de suicidio, hasta entonces no sabía que una persona pudiera matarse a sí misma, y menos siendo tan linda. Ya no tuvo sentido cantar las canciones del lado B, me daba cosa.
¿Dibujitos? sí, también miraba dibujitos, pero no muchos: el gato Heathcliff, She-Ra (y un poco también He-Man) y esa otra que se transformaba en heroína oprimiéndose un arete con forma de estrella.
Sailor Moon y la primera temporada de Chiquititas me agarraron creciendo, en esa etapa indefinida de la vida de una chica en la que todavía quedan, aunque ya no se peinen, muñecas Barbies en la repisa del cuarto.

Fuera de casa, los fines de semana lo mejor era ir al campo y hacer equilibrio por el alambrado con mi prima Petra;  y en verano lo grandioso era jugar en el río, o en la pelopincho, o a la guerra de bombuchas en la plaza  Ramírez, con la bici y los patines en el parque; y con el carting, dar la vuelta manzana y pasar bien fuerte por la parte de las veredas que las raíces de los fresnos habían levantado (y que vaya empujando Germán, que era el que más rápido corría).

Cuarto oscuro, pinto, escondida, la corridita con la cuerda, el elástico, rayuela. Sobre la mesa el Rapigrama, la Generala, Carrera de Mentes, el Dibu-Dilo, el rompecabezas de La Bella y la Bestia, el Ta Te Ti. Las Damas no, aburría.