7/3/14

sugestiones

Anoche que Miguelina se durmió temprano, con Damián pretendimos "aprovechar para dormir", ya que se trata de algo sumamente necesario y que se da muy de vez en cuando desde el 28 de septiembre del 2012. Sin embargo, los muy abombados nos enganchamos con dos películas, ambas ya empezadas, aunque no lo suficiente como para no entender la trama.
Un drama y una comedia, como para compensar con risa la angustia.
Lo que voy a contar a continuación no es algo que no haya observado antes, sólo que anoche me sorprendió más de lo habitual. En las pausas publicitarias (que siempre llegan en el mejor momento) noté que Damían hacía comentarios como si le estuviera pasando a él lo del protagonista, un tipo de empatía  algo extraña, ya que su vida y la del pobre muchacho de la película no se parecen en nada. Es así como culpa del cine mi marido siente el dolor de mi engaño y lucha porque yo le deje ver a su pequeña niña, y sobrevive a la traición de un amigo o experimenta (desde los mullidos almohadones de la cama) la aventura más extraordinaria, con estallidos, tiroteos y persecuciones. 
Como anoche me causó mucha gracia, y le advertí que probablemente lo escribiría en el blog, me confesó que siempre ha sido así. Que cuando era niño salía del cine Palma con los ojos desorbitados creyendo ver enemigos escondidos arriba de los techos y seguro de que sus bracitos morenos eran tan poderosos como los de He-Man.
Y me enamoré aún más.


15/2/14

el cornetero


Ayer se realizó la noche inaugural de los corsos populares, una fiesta carnestolenda auténtica que late intensa y vigorosa todos los febreros. Irregular y asimétrico desfile de carcajadas, algarabía y sudor de barrio. Hay serpentina, agua-nieve, choripanes a la venta en las cantinas, colores, papel picado; y colombinas de toda la periferia.
Desde dónde yo estaba, que no era ahí, imaginé a Julián [ojos color del barro] mirando hacia arriba. El cielo ya a oscuras, cubierto por las bocas abiertas de las cornetas. El nerviosismo del coordinador, que él no llegaba a comprender del todo pero le alcanzaba para saber que aquello era algo importante, y que al final, como en el fútbol, se podía perder o se podía ganar. A un costado resguardando sus pasos estaría su mamá, orgullosa, enamorada. Pensé que Julián estaría hermoso con su traje de friselina sosteniendo su propia corneta, igual que la de los demás, con los mismos motivos pintados con esmalte brilloso sobre la hojalata, pero acorde a su tamaño de hombrecito de cinco años. 
Sabía lo que tenía que hacer porque lo había ensayado varias veces allá en la casa de la mamá de Sebastián, en calle Jujuy pasando Seguí. Además, el día anterior cuando fueron a una radio, tras escucharlo tocar, la periodista que le preguntaba un montón de cosas lo felicitó y al final todos lo aplaudieron.





3/2/14

Lluvia, un poema de Juan Gelman

hoy llueve mucho, mucho, 
y pareciera que están lavando el mundo 
mi vecino de al lado mira la lluvia 
y piensa escribir una carta de amor/ 
una carta a la mujer que vive con él 
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él 
y se parece a su sombra/ 
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la 
mujer/ 
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/ 
por una puerta se entra a muchos sitios/ 
al trabajo, al cuartel, a la cárcel, 
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/ 
ni a una mujer/ni al alma/ 
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/ 
como hoy/que llueve mucho/ 
y me cuesta escribir la palabra amor/ 
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/ 
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/ 
y cuándo/y cómo/ 
pero el alma qué puede explicar/ 
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/ 
palabras que naufragan/ 
palabras que no saben que hay sol porque nacen y 
mueren la misma noche en que amó/ 
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca 
escribirá/ 
como el silencio que hay entre dos rosas/ 
o como yo/que escribo palabras para volver 
a mi vecino que mira la lluvia/ 
a la lluvia/ 
a mi corazón desterrado/

18/1/14

en el cielo las estrellas

Lo primero que hice este año, luego de desearles un feliz 2014 a quienes tenía a mi alrededor, fue enseñarle a Esteban la constelación de Orión.
Las tres Marías son el cinturón del cazador. Aquella estrella que brilla bien derechito a la María del centro, y allá arriba, es la cabeza; y esa otra ahí abajo es uno de los pies. Al otro pie lo tiene levantado, como si estuviera corriendo, y es esa otra estrella a la izquierda. Ahora, entre el cinturón y la cabeza hay tres estrellas que desde acá se ven con menos intensidad que son: el codo, la mano y la punta de la flecha.
Y Estebanojosbellos sonrió con toda la luz del año que empezaba al descubrir la figura del hombre en las estrellas.

17/1/14

ellos

Cuando él toca la guitarra hay algo que se alborota en ella. Un giro algo atolondrado, o un tosco contoneo de caderas, o una preciosa sonrisa; lo que sea, pero en el momento en el que él empieza arpegiar a ella se le frena el mundo, o se le eleva.
Identifica su voz cantando mucho tiempo antes de que sus pulmones se le llenaran con el aire de los ríos amplios. Esa voz era parte de todo lo que hacía de aquel paraíso acuoso y tibio, un lugar perfecto. Y fue esa misma voz la que la recibió cantándole entre lágrimas una chamarrita nueva la vez que el paraíso se esfumó. Entonces se reconocieron y dejaron de esperarse.
Ahora, que él toma la guitarra y empieza a cantar, ella deja lo que estaba entreteniéndola y se le acerca. Son sólo ellos. Nadie, ni siquiera yo que los miro despedazándome de amor puedo entrar. 
Podrá él pararse en reconocidos iluminados escenarios, escuchar aplausos intensos y elogios sinceros, pero dudo que exista un ser al que le guste tanto escucharlo cantar y tocar la guitarra.

10/1/14

carnaval





      "Después de ver el carnaval de Gualeguaychú 
             no hay nada que te sorprenda", 
       dijo el maquillador artístico Gervasio Larrivey 
        hace unos días en una entrevista en la radio.