7/5/11

Paulino


 Llegó escondido en una bolsa de papel madera uno de los primeros mediodías de mayo. Reflejaba su mirada el temor a ser rechazado, como les suele pasar a sus antepasados de cemento portland desde que los adultos descubrieron que asustan a los niños. 

Entró presentándose como el hermano mellizo del que conocimos en la casa de los papás de Vic, y como primo lejano del que vivía con el padre de Amélie Poulain, famoso por haber sido el primer enano de jardín en salir a conocer el mundo. 

Sin embargo, aclaró que nada tenía que ver con esos siete mineros que, según sus palabras, "se pasan la vida pendientes del bienestar de una princesa pálida que tuvo el tupé de caerles en la casa y quedarse a vivir con ellos, hasta que un día como si nada se marchó montada en las ancas de un corcel con un buen mozo de casi dos metros de alto". 

Dijo que lo llamemos como queramos, porque esa era tarea nuestra; pero advirtió que será difícil que responda a otro nombre que no sea Paulino.

Pasó hasta el patio tarareando "Lamento boliviano", y luego de repasar cada rincón con la mirada, se instaló contra la pared del fondo para que lo bañen las flores de la rosa china que se caen del jardín de al lado.


4/5/11

discapacidad ciudadana

¿Esto es pensar en quienes andan en silla de ruedas o burlarse de ellos? ¿Es peor no hacer nada o hacer una rampa así? Claro está que no se trata de una forreada, sino de ignorancia pura. Supongo que les servirá a las madres (casi siempre son las madres) para descender, de la vereda a la calle, los cochecitos de sus bebés. Entre la forreada, la ignorancia y el egoísmo colocaría a la actitud de aquellos que estacionan sus vehículos frente a una rampa o cochera. Los que se dan cuenta del error que están cometiendo dicen que "es por un ratito", sin pensar que quizás en ese ratito el habitante de la casa frente a cuyo garaje estacionaron un auto necesita salir urgente y en el auto que está guardado en el garaje. Me refiero con "discapacidad ciudadana" a la falta de capacidad de un ciudadano de pensar en los demás ciudadanos. En esta misma bolsa meto a los automovilistas que pasan a fondo por los charcos que dejó la lluvia en las bocacalles salpicando a los peatones, a los que no anuncian la maniobra, a los que abren la puerta del automóvil sin mirar si viene o no un ciclista, a los que esperan que el semáforo se ponga en verde parados sobre la senda peatonal (por donde se entiende que tienen que cruzar los que van a pie). Y ni hablar de los cobardes que huyen tras provocar un accidente, esos directamente son unos hijos de puta. La discapacidad ciudadana puede extenderse a otros aspectos que no sean relativos al tránsito, pero lo dejo para otro de esos días en los que me suspenden cosas irritantes del mundo.

1/5/11

negro o blanco

Cosa voglio de piu
Cazador de demonios
Más allá de los gustos íntegramente dispares que tenemos para alquilar películas, sobrevive el matrimonio.

¿Cómo ponerse de acuerdo cuando una quiere alquilar Amélie y él El hombre lobo?
Al principio del noviazgo elegíamos "algo intermedio", que siempre terminaba siendo una bosta. Así de simple, una película de mierda que no satisfacía a ninguno. Ahora, cansados de medias tintas, decidimos sacar nueve pesos más del bolsillo y alquilar dos.


Así fue como este sábado lluvioso pasamos de los sablazos de un fortachón pelilargo que no se amedrentaba ante criaturas satánicas; a los besos, abrazos y encuentros sexuales de una mujer del norte y un hombre del sur de la bella Italia.

22/4/11

recuerdos para turistas

De cada lugar que conocimos durante el viaje que hicimos después de casarnos me traje y dejé algo.

De Bahía Blanca me traje los caracoles del suelo y dejé el mar contaminado por las industrias. De Chole Choel me traje el río y dejé la siesta polvorienta. En Neuquén dejé tantos autos y me quedé con las calles. En Junín de los Andes dejé la apatía y me traje los ginkgos amarillos. De San Martín me traje el Lacar, y dejé la promesa de regresar con alguien más. De Villa La Angostura traje truchas y dejé el mal tiempo. En Temuco dejé una multa y traje respeto. De Santiago me traje el orden de lo público y dejé un piropo inoportuno. De Valparaíso traje sopaipilla y dejé el olor a pis de un baldío. En Viña del Mar dejé huellas en la arena y me traje azul y me traje sal. En Con Con dejé a Sabina sonando en un bar y me traje camarones con queso y una Canada Ginger Ale. En Mendoza dejé las horas de sueño que hacía días no tenía, y me traje la tonada que escuchaba un sereno. En Merlo dejé todas las ventas de artesanías y me traje el mejor atardecer, digno de un cóndor. En Rosario dejé un dolor de estómago y me traje, impregnado, el olor portuario a marihuana.




20/4/11



No es más de lo mismo, no da igual casarse o no casarse por más años de convivencia, hijos, y agua que haya corrido debajo del puente. No es sólo un papelito firmado, como simplifican quienes desconocen y quienes le huyen a la ley matrimonial. 
Una ceremonia religiosa, sea del credo que sea, no es cumplir el sueño de entrar de blanco; parece un cuento de hadas, por lo mágico, pero es real.
El anillo no es carcelero, como dicen los Auténticos, es símbolo de la unión entre dos. Dos que se unen para andar juntos, no para atarse.
Las palabras tienen sombra, tienen peso, pelos y transparencia, dijo Neruda, por eso lo aclaro. 
No nos daba lo mismo seguir como estábamos, que casarnos. 

¿francesita o vía láctea?

Elegí Vía Láctea porque la francesita ya pudre
Unos días antes de casarme se me dio por hacer cosas que no había hecho durante mis 26 años de soltera; como ir todos los días de la semana al gimnasio pretendiendo tonificar todo aquello que no se tonificó en dos décadas y medias, al tiempo que buscaba calmar la ansiedad con el monótono pedaleo del indoor cycling, más conocido como spinning, o lo que en criollo se diría "bicicleta fija".

No caí, como otras novias próximas a dar el sí, en las redes electroestimuladoras de las ondas rusas, el ozono o el drenaje linfático, pero sí confieso haber entrado a un salón de belleza y haber pedido turno para que me hicieran las manos y los pies.