7/10/10

kan

No es la primera vez (ni va a ser la última) que me suspende un perro.
Ya me pasó la primera noche de carnaval cuando vi a este ejemplar relamiéndose detrás de la batucada de Papelitos.
Hace un par de horas, el ex presidente Néstor Kirchner expresaba su afecto hacia los entrerrianos en el club Juventud Unida, de Gualeguaychú, y a poquititos metros a su derecha un perro desde la tribuna blanquiceleste me miró.
Juro que me miró!



Y ahora que observo con más atención la foto noto que también me miró el señor de campera beige.

El Vasco

Cotico Legüero con El Vasco en la carneada 2010, Sarandí.

Mi primo Matías Herlax leyó lo que escribí sobre mi vieja y se contagió, y escribió algo sobre su papá, mi tio Martín: el vasco.

Mi viejo es un Grande, y no por su anatomía; digamos que en esa grandeza ya lo superé, pero en la otra, a la que yo me refiero, todavia estoy muy lejos y será difícil superarlo.
Es un grande y no por haber sido un padre de esos cancheros y permisivos. Por el contrario, y motivo de muchas calenturas, he padecido sus rotundos "porque NO" a la hora de pedir permiso (debo admitir que varias veces ganamos por insistencia...la carne es débil).
Ahora, a la distancia, y ya alejado de esas negativas, me doy cuenta de que era una manera de tenernos ahí, todos juntos, sentirnos cerca, quizá por algo que él sufrió en su etapa de estudiante, al estar lejos de Gualeguaychú y Sarandí.
"Cuando sean padres me van a entender" dice.... Agradezco haberme dado cuenta de ésto, mucho antes de que su predicción se lleve a cabo, y a pesar de todavía no estar de acuerdo en muchas cosas, lo comprendo y valoro.
El Vasco es así, por sobre todas las cosas, VASCO, con sus locuras y sus terquedades.
Pero un amigo a la hora de los consejos, fiel para acompañarnos desde los 5 años en el deporte, junto con la Marga, vendiendo pollos en Parque Sur, moviéndose en Atlético, llevándonos a entrenar y a jugar a todas las canchas de la ciudad y disfrutando de ver a sus hijos practicando el deporte que él ama y nos hizo amar a nosotros: el fútbol. Así también nos hizo valorar la familia, la amistad y el amor por River. Estoy completamente seguro que a éstos 3 ítems de valoración, los cumplimos al pie de la letra.
El Vasco, un laburante full time (o full full), que nunca permitió, -ni va a permitir- que nos falte nada, y que siempre tiene como propósito nuestra felicidad.
Un tipo solidario (demasiado, no se puede comer un alfajor sólo porque le da culpa), que comparte todo con su familia, desde un chocolate, hasta unas vacaciones...
Eso le llena el alma, y aunque sea un poco posesivo, es un enamorado de sus hijos, brindando por y para cada uno de ellos todo su amor.

Cotico Legüero... Compartido con El Cuino, Marimi, Estebanino y Verosimilita

6/10/10

Adelita


Adelita
 Esta mañana mientras pasaba por al lado de la fuente de la plaza Urquiza me dieron ganas de escribir sobre mi mamá.
Sepa quien lea que mi vieja es una ídola; con tres o siete acentos sobre la i. Pero no es ídola por piola, gamba y canchera. Durante mi adolescencia protesté que no tuviera esas cualidades, pero hoy no, porque mi vieja está más allá de una guiñada cómplice.
Me gusta que sepa tanto. Me gusta que le rece a María, que se cuide la piel con cremas de rico olor, que se haya comprado una computadora portatil sin saber un pomo de computación pero tenga ganas de aprender.
Me infla el pecho contar que con 70 años mi madre es de las mejores en la clase de yoga, porque hace la vela y toca con sus manos la punta de sus pies, manteniendo las piernas estiradas.
Ella percibe, "huele", observa; habla en susurros cuando se sabe sola en la cocina; y cocina que es una genia.
Me alegra que aún se refiera a mi papá como el hombre de su vida, que le diga "bicho" y que le hable a los demás con ternura sobre él.
Se queja cuando hago un comentario grosero, y no pierde la capacidad de asombro ante las desvergüenzas del mundo. Mi mamá comprende, acaricia, baila con movimientos cortitos, se ríe y te invita.

5/10/10

cosa e mamau

Cuando mi compañera de departamento en Concepción del Uruguay, en épocas de la facu, tomaba un poquito de más, se subía a una silla y se ponía cantar "Dime que no" de Ricardo Arjona, siempre ese tema.
Con apenas un vaso de cerveza mi vieja dice muchas pavadas, muchas.
Un compañero de colegio se ponía re agresivo cada vez que se mamaba.
A una de mis tías se le da por recordar viejos tiempos y emocionarse, mi mejor amiga comete "sincericidios" y otra derrocha besos y abrazos.
Los efectos que produce el exceso de alcohol en los seres humanos son unos cuantos, y los que acabo de utilizar como ejemplo son, quizás, los más habituales.
Nunca, hasta hoy cuando leí el diario de Victoria, había escuchado de alguien que al beber sin moderación se le diera por robar. Sólo cuando se emborracha.

La noticia relata el caso de "un joven trabajador de la construcción que el 18 de mayo y el 30 de septiembre realizó dos hurtos en estado de ebriedad"; que ahora "se encuentra imputado", y que "las autoridades judiciales, como se dieron cuenta que la persona pierde el sentido y realiza estos hechos al estar ebrio, dispusieron apoyo en su adicción para que no reincida.".

Se trata de Leonardo Flores, un albañil de 33 años que el 18 de mayo, en estado de ebriedad, robó dos ollas de fundición (con tapa) y un calentador de gas de almacenamiento, de un comercio de Victoria.
En pedo, salió a ofrecer los artículos adquiridos a los vecinos, quienes al observar la actitud y el estado en que se encontraba el joven, se dieron cuenta que este vendedor ambulante no era muy fiable y llamaron al Comando Radioeléctrico.

El 30 de septiembre, pasadas las cinco de la tarde, Leonardo nuevamente bajo los efectos del alcohol se posicionó frente a las vidrieras de un local de venta de telefonía celular. Observó los celulares en exhibición; y luego, como cualquier supuesto comprador, ingresó al comercio para solicitar el precio de un aparato.
La vendedora respondió a su consulta, y Leonardo sacó una gomera, con la que la amenazó apuntándole a la cabeza y así logró llevarse el celular que le gustaba.

4/10/10

una bomba al pasar

Luca quería entrar al supermercado con su mochila.
Considerando que si entraba con la mochila, a la salida el encargado de seguridad iba a querer revisarla, la mamá de Luca le sugirió dejar la mochila en el auto.
-Que la revisen, si total, ¿qué van a encontrar? una lapicera, un cuaderno, una prueba con un tres... contestó desvergonzadamente el niño flaco de 10 años.

2/10/10

entre otras cosas...

No me banco el pelo fuera de lugar, es decir, desprendido del cuerpo donde nació. Me lo banco menos que menos en el jabón o en el relleno de carne de las empanadas. No me banco los temas musicales cuyas letras te condicionan a seguir una determinada coreografía, como el detestable tema de "El Símbolo": levántando las manos, moviendo la cintura, con movimiento sexy, uhuuuuuu, es el ritmo nuevo que traigo para ti!!! Y ya que digo "ti" y pienso en temas musicales, confieso que me irrita sobremanera cuando los cantantes en vez de pronunciar "ti", con T como se escribe, dicen una especie de "tchi", o "tchu". No me banco los locutores super enérgicos de las FM musicales que no bajan un cambio en todo el programa; te presentan el siguiente hit, te dicen la hora, la temperatura, la humedad y se despiden siempre allá arriba. No me banco las minas que enseñan a hacer manualidades buenasparanada por la tele. No tolero los forwards con ositos cariñosos, ni los religiosos; porque los padrenuestros en cadenas de correos electrónicos son como los pelos en las empanadas, están fuera de lugar. No me banco el reggaeton ese que dice dame duro, dame duro, dame duro, papi, dame duro. No me banco a los viejos verdes. A las chetas. A los ratas. A los que se acercan por conveniencia. A los que tiran el envoltorio del chicle en la calle. A los hombres que golpean a sus mujeres y a las mujeres que golpean a los hombres. No me los banco a Listorti y a Carla Conte. No me banco que levanten la mesa cuando todavía estoy comiendo, que me cuelguen el teléfono, que se pongan a jugar al truco, y que la charla sobre fútbol dure más de diez minutos; entre otras cosas.