21/4/12

en el tercer escalón

La escalera de casa, además de servirnos para acceder a la planta alta, suele ser utilizada para dejar en sus escalones cualquier objeto (y cuando digo cualquier, es cualquier) que deberá aguardar allí hasta que alguno de los dos le de una respetable ubicación.
En este momento, sobre el cuarto escalón hay un cd de Damián y mis gotas de Reliverán. En el quinto una cámara de fotos, una billetera, un juego de llaves y mi nuevo pañuelo para el cuello. A excepción de las llaves, que no quedan tan desubicadas, el resto de los objetos debería estar en otro lado.
Sin embargo, más fuera de lugar que éstos es lo que encontré esta mañana de viento y hojas secas:



20/4/12

ando mirando

Cuando no se contrata a un diseñador gráfico, se logran logos tan literales como este:

Por si no está claro, se trata de una óptica...



18/4/12

en carne propia

Y ya que estamos meta hablar de embarazos, ayer Marbot se tragó un bicho mientras iba en bici hablando de seres dentro de otros.

13/4/12

mitos de la gravidez

No sé si habrá otro tema sobre el cual existan tantos mitos como los hay en torno a los embarazos. Una más ridícula que la otra son las conjeturas que he escuchado sobre el género de la criatura y las explicaciones ante los malestares de toda futura madre.
De tan insólitas, estas conjeturas y explicaciones terminan siendo adorables, graciosas, dignas de recordar:


  • Si tenés acidez estomacal es porque le está creciendo el pelo.
  • Si el padre tiene más hermanas que hermanos, entones será nene; pero si tiene más hermanos será nena.
  • Si quedaste embarazada el día de la ovulación, es nene.
  • Arrancate un pelo, colgá de éste un anillo de oro y suspendelo sobre tu ombligo. Si realiza movimientos pendulares estás embarazada de un varón, pero si forma círculos... adentro hay una niña.
  • Sumá la edad que tendrá el padre y la que tendrá la madre cuando se produzca el parto. Si el resultado es un número par, como los testículos son dos... nacerá un niño.
  • La mujer embarazada de una nena se pone fea porque su hija le quita la belleza.
  • Si la panza está en punta, nene... de cabeza que es nene!




10/4/12

dos rayitas y al muro

Me dice Ana, mi compañera de aire de cada tarde con su cuenta de Facebook abierta frente a su grandes ojos: "No, no puede ser... una loca le sacó una foto al test de embarazo y la publicó". Tras una breve pausa y sin perder la sorpresa, agrega lo que "la loca", (que es una amiga de una amiga suya que en realidad más que una amiga es su vecina) dice: "Después de un mes y medio de retraso había que sacarse la duda".

No se qué me suspendió más, si el hecho de que haya publicado la foto del test con la lengüeta piyada y todo ¡o que se haya aguantado tanto hasta sacarse la duda!

5/4/12

tetrix

Entré a Twitter para matar el tiempo de espera hasta que esté la cena, y después de cerciorarme de haber leído todas las menciones, mensajes directos y twits de quienes sigo, observo que la primera tendencia era #MeEnamorasSi. 


Hago clic para ver qué decía la gente y me encuentro con una gran cantidad de motivos, de razones y condiciones para ganar corazones: "Me enamoras si eres fan a muerte de Green Day", decía una chica. Otra aseguraba que la enamoran si en vez de invitarla al cine la llevan a la cancha. "Me enamoras si muerdes mis labios", aseguró un tal Andrés, y una mina con pinta de rockera puso: "Me enamoras si estás en una banda". El más cursi que encontré fue: "Me enamoras si me hablas como bebé y me das besitos de pez cuando esté molesto".


En fin, todo esto me llevó a pensar en lo dificultoso que es encontrar alguien con quien encajar. Sería imposible, estimo yo, que la chica que prefiere ir a la cancha le de calce al pibe de los besitos de pez o que la fanática de Green Day suspire por el cantante de tango. Y así es como está lleno de decepciones, fiascos, fracasos, tragos empalagosos o amargos o secos, rebotes, terapias, corazones rotos, almohadas saladas.
A pesar de la cantidad de medios para encontrarnos, no es nada simple que se de el encuentro. El verdadero encuentro. El de las palabras claras, las miradas pausadas, el sudor de las manos, el del cariñoso escrutinio... y que después de eso, vaya si es complejo, sean más las coincidencias y la sangre siga alborotada.